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En los últimos años se ha visto mayor interés por incrementar la actividad física. Creo que hay más conciencia de la importancia de implementar el deporte y el ejercicio como un hábito saludable. Sin embargo, también hay quienes lo hacen para verse bien y pueden cometer errores al ocasionar un desbalance entre la cantidad de ejercicio y la ingesta alimenticia. Recuerde que la actividad física implica un gasto energético y los alimentos son un ingreso de energía para nuestro cuerpo. Por tanto, debe haber un balance entre lo uno y lo otro.

Es necesario destacar que el ejercicio aporta muchos beneficios, entre ellos el mejoramiento de la condición cardiorespiratoria, el mantenimiento de la masa muscular, el control del stress, el mejoramiento de niveles de glucosa, colesterol, triglicéridos y tensión arterial, entre otros. Sin embargo, se necesita mantener un equilibrio entre la ingesta de alimentos y el ejercicio que se realiza.

¿Qué hacer?

Antes del ejercicio: La práctica del ejercicio debe estar siempre precedida de una carga energética apropiada, cuando el ejercicio será de una hora o menos es suficiente con un carbohidrato como por ejemplo un banano, unas 20 uvas, 4 onzas de jugo de naranja, 1 yogurt con 2 cucharadas de pasas o simplemente 2 cucharadas de miel de abeja, todos son azúcares de rápida absorción que permiten incrementar los niveles de glucosa en la sangre rápidamente. Si el ejercicio se va a prolongar más de una hora es conveniente adicionar a la carga energética mencionada previamente una carga de grasa proveniente de semillas como almendras, maní o marañones, este tipo de energía es de liberación lenta y ayuda a mantener el rendimiento por más cantidad de tiempo. En ocasiones la carga energética puede ser en sí el desayuno.

Durante el ejercicio: La hidratación durante el ejercicio es lo más importante, el agua sigue siendo un hidratante por excelencia. Recomiendo en rutinas de ejercicio largas y extenuantes acompañar de alguna bebida rehidratante o algún batido de frutas con una pizca de sal.

Después del ejercicio: Cuando la rutina de ejercicio es menor de una hora y el tipo de ejercicio es cardiovascular (caminar, correr, orbitrex, clase de aeróbicos o zumba, o spinning) ingerir el desayuno o la cena según corresponda.

Quienes practican ejercicio que busca desarrollar masa muscular como pesas, trx, pilates y yoga, entre otros. Deben de consumir una carga proteica durante o en la hora siguiente a la práctica deportiva.

Este aporte debe ser de 20 gramos como mínimo, se puede recurrir a preparados proteicos comerciales, o ingerir 2 huevos con jamón, rodajas de queso con jamón, 2 tazas de yogurt bajo en grasa o 1 lata de atún.

La alimentación saludable antes, durante y luego del ejercicio optimiza los resultados y los beneficios que se pueden obtener de él. Anímese a tener una rutina constante de ejercicio.