•  |
  •  |

Entre las tareas del hogar, la crianza de los niños, las gestiones propias del Centro Cultural de España en Nicaragua y la búsqueda de plenitud como mujer, libra mil batallas día a día, Inmaculada Ballesteros, Directora del CCEN.

Su llegada al país en enero causó revuelo porque venía a darle continuidad a las líneas de acción del CCEN, sin embargo, también venía junto a Victoria, de 11 años, y de Carlos, de seis, quienes la han acompañado siempre a todos sus destinos para desempeñar sus labores culturales.

“Es difícil ser profesional y madre. Mi hija mayor nació mientras estábamos en Italia y luego por motivos laborales regresamos a España.

Ahí estuvo mientras su madre pegaba carreras porque eran los años en los que iniciaba la profesión, y son los más duros, porque uno tiene que demostrar más”, recuerda Ballesteros.

Maternidad tardía podría considerarse la suya en Nicaragua, pues su primera niña nació cuando ella tenía 29 años, sin embargo, explica que en Europa es un poco pronto para ser madre, “porque no has terminado de asentar las bases profesionales y tenés que estar demostrando continuamente y a diario qué es lo que sabés hacer”.

Ya con una hija siguió desempeñándose lo mejor que pudo, y seis años después vino al mundo Carlos.

“Cuando ya eran dos niños pensé que sería más difícil, sin embargo, la experiencia de haber sido madre una vez hace que las cosas sean más sencillas, pero por mi trabajo ellos han vivido como en cuatro o cinco países, y no debe ser tan sencillo”.

Según Ballesteros, los niños se sienten muy españoles, pero en realidad han pasado más tiempo fuera que en su propio país.

Organización es la clave

Por otro lado, afirmó que “lo más importante para una madre trabajadora es poder organizarse, tener la capacidad de hacer las cosas bien y de vivir muy sencillo, buscando la manera fácil de poder combinar las tareas”.

También recomienda que se debe intentar que los niños vayan asumiendo responsabilidades conforme van creciendo: “Podemos empezar con que vayan recogiendo su ropita y luego hasta que preparen la lonchera, son cosas que ellos se pueden tomar como juego, pero en realidad son de gran ayuda para la mamá”.

Éxito profesional vs hogar

Ballesteros opina que es difícil compatibilizar una carrera exitosa con las labores del hogar, pero no imposible, además, categóricamente afirma que la maternidad es lo más bonito que le puede pasar a una mujer.

“En mi caso me toca madrugar mucho, porque hay que despertar a los peques muy temprano para que puedan hacer un buen desayuno y vayan con la sonrisa puesta al colegio”, resalta.

No obstante, también guarda un espacio para ella, y cuando se van los niños al colegio, hace ejercicios o lo que le apetezca, “disfruto ese tiempo e intento aprovecharlo lo que pueda, porque es el único espacio que tengo sola”.

Cuando los niños salen del colegio tienen sus actividades extraescolares, ella los acompaña y luego procura pasar un rato con ellos.

Cuando tiene actividades nocturnas en el CCEN los deja en casa, pero con instrucciones precisas acerca de sus obligaciones, incluyendo la hora de dormir.

 

Así encuentra el balance

Finalmente, Ballesteros asevera que el secreto está en lograr el balance entre todos los roles para no descuidar ninguno y poder alcanzar la plenitud como mujer, madre y profesional.