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Las madres tenemos un papel muy importante en la sociedad, por ser quienes procreamos y por estar encargadas del funcionamiento del hogar. Nuestra influencia es enorme, incluso en el desarrollo de una forma sana de vivir. Por tanto, si creemos en los beneficios de una vida sana nuestra familia y la sociedad se beneficiarán.

Quiero destacar algunos aspectos importantes de un estilo de vida saludable para todas las mujeres.

Niñez:

Los hábitos saludables se establecen durante los primeros ocho años de vida. Los niños deben aprender a comer bien y establecer actividad física para mantenerse sanos. Desde este momento y hasta los veinticinco años se forma la reserva de calcio que será muy útil en la prevención de la osteoporosis. Por esto se debe consumir una cantidad adecuada de este mineral (sardinas, lácteos, vegetales verdes, cereales fortificados).

Pre-adolescencia y juventud:

Se deben promover todos los principios de una vida saludable. En esta etapa ocurren cambios hormonales importantes, por esto las chicas deben consumir abundantes frutas, vegetales, consumir carnes magras, evitar frituras, grasas y exceso de dulces y azúcares, como también consumir cantidades adecuadas de calcio.

Edad fértil:

las mujeres debemos prepararnos para los embarazos, mantener un peso saludable y establecer una forma saludable de vivir, si aún no se ha hecho. El estado nutricional que tengamos y nuestro estilo de vida facilitarán la fertilidad, el desarrollo exitoso y sano de la gestación.

Durante el embarazo:

La alimentación saludable de la embarazada evita enfermedades, complicaciones y asegura un bebé sano. Además, la forma sana de comer en el último trimestre disminuye el riesgo del bebé para desarrollar diabetes, obesidad, alergias y le da la facilidad de que adopte hábitos saludables posteriormente.

Adultez:

Luego de los cuarenta años la mujer debe mantenerse en forma y prepararse para los cambios que vendrán con la menopausia. Aquí es necesario alimentarse adecuadamente y reforzar con ejercicios la masa muscular.

Menopausia y post menopausia:

El cambio hormonal de esta etapa predispone a la mujer a desarrollar enfermedades como la diabetes, hipertensión, alteraciones en el colesterol, entre otros. Por esto, mantener una alimentación donde haya mucha fibra, panes integrales, abundantes leguminosas como frijoles, lentejas y garbanzos; frutas y vegetales, porciones moderadas, pocas frituras, grasas, exceso de dulces y un consumo de calcio adecuado, entre otros, es de suma importancia. Al igual que la práctica de ejercicio.

Adultez mayor:

Las mujeres mayores y en la última etapa de la vida deben alimentarse muy bien, para mantener su masa magra intacta. Se debe reforzar el aporte de proteínas en el almuerzo y la cena (huevos, yogurt, quesos, carnes, pollo, pescado), consumir meriendas saludables y si se come poco, suplementar con algunos batidos nutritivos.

Establecer un estilo de vida saludable es una decisión y para las mujeres es de suma importancia por la influencia que tenemos en nuestra familia y sociedad.

 

Paula Andrea Arce de Chamorro
Médica diabetóloga
www.vidasananicaragua.com
info@vidasananicaragua.com