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No es que nos guste la cera, ¿a quién podría gustarle? Es dolorosa y casi siempre te queda la piel pegajosa, sin embargo es uno de los métodos más recurrentes en la depilación, pues el rasurarnos, aunque no duele tanto, abre los poros y estimula el crecimiento del vello. No obstante, muchas hemos recurrido a rasurarnos por urgencia (cuando te invitan de viaje de un día a otro, por ejemplo). ¿Qué hacer en estos casos para que la piel no quede irritada?

Esta es la pregunta que muchísimas clientas me hacen y para ello tengo tres remedios naturales muy efectivos. Tomen nota:

Sábila:

Consigan una hoja de sábila y lávenla muy bien. Después la cortan a la mitad y justo la parte más babosa, van a frotarla sobre la piel afectada, con movimientos suaves durante 15 min. Posteriormente enjuáguenla con agua fría, y listo.

Pepino:

También puedes colocar pepino fresco y frío, de 10 a 20 minutos sobre el área dañada, hasta que el ardor desaparezca. El pepino tiene fuertes propiedades desinflamante y refrescantes, por lo que en definitiva es uno de los mejores amigos de tu piel.

Avena:

Otro remedio consiste en humedecer media taza de avena sobre 1/4 de taza de agua tibia. Después aplicas sobre la zona afectada y lo dejas actuar durante 15 min. Una vez terminando lavas con agua fría.

A pesar de que para mí, el mejor de estos tres remedios es el de la sábila, les quise dejar otras dos opciones porque cada piel es diferente y puede reaccionar mejor ante otros ingredientes naturales. Recuerden que lo mejor es evitar el rastrillo en medida de lo posible para evitar que el vello crezca más grueso, se nos irrite la piel con las navajas del rastrillo y de paso se deshidrate. ¡Suerte!