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No hay quien nunca haya deseado poner su cuerpo en manos dotadas con el don de masajear, porque estamos convencidos de que al hacerlo liberaremos muchas tensiones y cargas que agobian no solo a nuestro cuerpo, sino que también afectan nuestra mente y nuestro desempeño diario.

La tensión repercute inevitablemente en las relaciones que establecemos con quienes nos rodean, pues entre más tensos estamos, más irritables y poco afectivos nos comportamos.

Pero esa sensación de alivio no solo es una simple percepción, sino, que según el masajista Néstor González, los masajes se encuentran a la par del consumo de chocolates, tomar el sol, pintar, cantar y practicar ejercicios respiratorios, entre otros, como las actividades que conllevan al aumento de los niveles de endorfina, conocida en el argot popular como la hormona de la felicidad.

Entre las bondades de la endorfina, González ilustra que “promueven la calma, crean un estado de bienestar, mejoran el humor, retrasan el proceso de envejecimiento, reducen la presión sanguínea y contrarrestan los niveles elevados de adrenalina, asociados a la ansiedad”.

El experto terapeuta afirma que si bien los besos, las caricias y el coito son de los mayores generadores de endorfina, también se puede incentivar aprovechando las circunstancias que nos rodean, así señala que si se vive cerca de zonas verdes o reservas ecológicas debemos aprovecharlo porque “el contacto con la naturaleza, el aire puro, el campo o la playa favorecen la edición de esas sustancias, además de la música”.

Según cita Néstor González, más de 50 estudios realizados por una entidad de la Universidad de Miami han demostrado que los masajes tienen efectos curativos contra una serie de dolencias, tales como los cólicos, la hiperactividad, la diabetes y la migraña, de hecho curan todas las enfermedades estudiadas hasta ahora en esa institución.

“Los masajes pueden aumentar la circulación linfática. Refuerzan el sistema inmunológico y reducen los niveles de cortisol y norepinefrina, hormonas del estrés. La producción de endorfinas no es continua, o sea que hay que estimularlas continuamente. Así pues, no basta con ser feliz de vez en cuando sino que hemos de buscar disfrutar de la vida día a día”, aconseja.

 

El masaje

Ayuda a liberar endorfinas que nos dan una sensación de bienestar y permiten combatir el dolor.

Es ideal para reducir el estrés. Si recordamos que más de dos terceras partes de las enfermedades están relacionadas con el estrés nos daremos cuenta de una de las razones por las que el masaje es tan beneficioso para la salud.

Ayuda a combatir el insomnio.

Combate la depresión y los estados de ánimo negativos.

Alivia dolores de cabeza causados por tensión nerviosa y dolores musculares de espalda, así como mejora la condición de la piel.