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La mañana de ayer, estando en el gimnasio, como es parte de mi rutina de todos los días, estaba pensando en que estoy muy contenta y satisfecha con los cambios positivos que he ido viendo en mi cuerpo a lo largo de este año, y que efectivamente estoy logrando cumplir con esa meta de Año Nuevo que TODAS nos proponemos… Voy a bajar de peso --por cierto, recuerden ya vamos a mitad de año, no nos durmamos con nuestras metas-- y luego, analizando bien el porqué lo he ido logrando, llegué a la conclusión de que todo está en la constancia de las cosas. Es decir, lo que sea que querramos lograr o que querramos cumplir, mucho tiene que ver con la constancia de cómo lo haces.

Al proponerte una meta de Año Nuevo, tienes y debes darle seguimiento para que se logre cumplir. Al querer bajar de peso, tienes y debes ponerlo en tu agenda de todos los días y en tu pensamiento y ejecutar acciones para poder cumplirlo. Los objetivos no se logran por arte y magia, de hecho, como bien dice el dicho: “Las cosas buenas cuestan” y esto no es una excepción.

Al hablar de la constancia me refiero a que si te propones hacer ejercicios para bajar de peso, no significa que vas a ir una semana continua y luego perderte un mes, así no funciona. Es mejor hacer un poquito diario, pero hacerlo, a que hagas una semana súper intensa y luego no regreses por un buen tiempo. De igual forma al momento de hacer dieta también la constancia aplica. No puedes hacer esas dietas estrictas que te morís de hambre (que por cierto, como puse en otra columna, y lo reitero, esas dietas NO funcionan y son muy malas para tu organismo) y luego simplemente pasar otra semana comiendo de todo.

Para poder ver resultados a largo plazo en tu vida y poder cumplir tus objetivos debes ser constante en tus actividades. Debes incluirlo en tu plan de vida y ponerle atención y darle importancia. Cuando digo, darle importancia, me refiero a incluirlo en tu agenda del día, pensar y dedicarle tiempo a qué vas a comer en la semana o en ese día… Recordarte que tienes un objetivo por cumplir y siempre que estés en momentos de debilidad recordar que estás trabajando para un propósito. El ejercicio, en mi caso, decidí colocarlo en horario de la mañana, ya que a esa hora no existen reuniones ni actividades que interfieran con mi actividad, porque tengo un propósito, y es llevar una vida saludable.

¿Cuál es tu propósito? Estás trabajando con constancia para lograrlo? Si aún no lo has hecho, esta es una oportunidad para empezar a hacerlo.