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Maite Freixa abandonó su carrera como abogada a partir de una dolencia y se dedicó a investigar cómo inciden las toxinas en el cuerpo humano a través del cuero cabelludo. "Yo me hacía mechas todos los días y comprendí que con los productos que consumimos libremente no tomamos ninguna precaución", explica.

La henna, el tinte obtenido a partir del arbusto “Lawsonia Inermis” tampoco es, para Freixa, una solución pues “lo que venden con este nombre solo el 10% es producto natural de la planta y el resto de la mezcla es mineral…, porque no existe henna de colores y es la roca la que aporta el pigmento”.

La bio-peluquera ha destacado que “el mundo vegetal es muy parecido al ser humano y, por tanto, se adapta bien a nuestro ADN, evitando las reacciones adversas”.

Siete plantas

Tras varios viajes a Egipto, Marruecos y Jordania, Freixa escogió siete plantas distintas con cuyas mezclas trituradas puede lograr una gama de color que va desde el rubio ceniza al castaño oscuro y que es apta para pacientes de psoriasis, dermatitis agresivas, síndromes de multialergias, tratados con quimioterapia, embarazadas y madres lactantes.

Todos los materiales cuentan con certificados de cultivo ecológico y nunca han registrado una reacción alérgica, según la dueña del salón, que también realiza fichas sintomatológicas y pruebas previas de la mezcla.