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Es sonriente y conversar con él te inspira confianza. El doctor Alfonso Parés dice sentirse orgulloso de su profesión, pero sobre todo apasionado de su carrera, pues los frutos obtenidos son muy gratificantes en su vida.

 

¿Qué le gusta más de su carrera?

Antes de ser cirujano plástico me apasiona ser médico. Creo que si no hubiera estudiado medicina, no hubiera estudiado ninguna otra carrera. Me gustó brindar un servicio a los demás, resolver problemas, resolverle a la persona que está al lado mío, al paciente. Eso como médico general y como especialista, fue lo que me despertó la inquietud de estudiar... es una confabulación. Mi complicidad es con la belleza, el despertar para la cirugía plástica, la parte reconstructiva.

 

¿Lo que menos le ha gustado?

No se me viene a la mente nada, sin embargo, te puedo decir que existen elementos de consideración que pesan en algún momento; la calidad de tiempo que dedico a mi familia o conmigo mismo. Cuando tengo cirugías de mucho tiempo o de fin de semana, el tiempo con la familia o conmigo mismo se afecta. Por eso, muchos dicen que la medicina es una profesión sacrificada; no obstante, lo de sacrificios es una cuestión relativa. Si uno está consciente y apasionado con esta profesión, es porque esto te gusta. El trabajo no es trabajo, es una pasión.

 

¿Una experiencia que lo haya marcado?

Una de las experiencias que me dio un giro de 180 grados fue haber trabajado con la (Asociación Pro) Niños Quemados de Nicaragua, Aproquen. Dios me dio la oportunidad y la señora Vivian Pellas, de trabajar con niños de la unidad de quemados. Eso dio un giro en mi vida, me dio en la sensibilidad, y no es que no la tenía, solo que uno al conocer a personas que no siendo médicos tienen mayor sensibilidad humana, como doña Vivian, al menos en lo personal, en la parte de cirugía reconstructiva, es una antes y un después de mi carrera. Aunque yo ya había tratado a adultos quemados, nunca fue igual cuando traté con niños. Eso fue una experiencia de las que tengo visualmente marcada en mi memoria y en mi alma.

 

¿Usted ha sido parte del boom de la cirugía plástica en Nicaragua?

Más allá del boom de la cirugía plástica, tiene que ver el enfoque que uno le ha dado. Ahora hay pérdida de los estigmas, ha ido disminuyendo el miedo a la cirugía plástica… disminuye el tabú de hacerse un procedimiento. Porque muchas veces el ser humano asocia los procedimientos estéticos o de sentirse mejor, con la censura: la censura de la sociedad, de la familia o del cónyuge. Las mujeres piensan que el marido se va a enojar o la va a querer gordita, y no es cierto que no la quiera, sino que le va a gustar que se vea mejor. Pero hay algo que deben entender las mujeres: no deseen hacerse cambios en el físico que a otros les guste, sino que se vean bien porque ellas desean sentirse bien.

Es cuestión de autoestima y no de vanidad. Vanidad es que me compre un bolso que mañana no lo voy usar; sin embargo, me hago una operación, y no solo cirugía plástica, existe la estética dental, la estética en tu cabello... Si lo hace es para sentirse bien, si al resto le gusta, bueno, si no también.

 

El doctor Parés afirma que entre sus hobbies están la fotografía y el ciclismo de montaña. Afirma que no es un fotógrafo profesional, pero ha realizado varios cursos. Además se define como ermitaño; adora la parte de reflexión y de encontrarse con él mismo.

 

Apasionado por la medicina

Alfonso Parés

Edad: 46 años.

Profesión: mÉdico, especialista en cirugía plástica.

Alfonso Parés es el presidente de la Asociación Nicaragüense de Cirujanos Plásticos (ANCP). Como parte de su currículum, después de graduarse como médico hizo un entrenamiento en Guadalajara, México, en su especialidad. Su sueño por cumplir es seguir creciendo profesional y espiritualmente.

 

13

AÑOS de dedicarse a la cirugía plástica en Nicaragua.

 

46

años de edad tiene este dedicado y exitoso cirujano plástico.