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Recuerdo del libro “La Hipótesis de la Felicidad”, de Jonathan Haidt, que se plantea la metáfora del elefante y su jinete. Esta metáfora plantea que la dificultad que tenemos para cambiar se origina en el conflicto que existe entre nuestro lado racional y nuestro lado emocional. Para ilustrarlo nos presenta la figura de un jinete a lomos de un elefante. Según esta analogía, el jinete representa nuestro lado racional, las órdenes sobre a dónde tenemos que dirigirnos y qué debemos hacer para cambiar; mientras que el elefante representa nuestro lado emocional. El jinete parece tener el control absoluto, pero el elefante puede proponerse llevarlo a otro sitio sin que el jinete pueda hacer nada.

Inicio esta semana con este relato porque para hablar de cambios, ya sea de actitudes, alimenticios, de rutina, etc., uno debe pasar por un proceso donde en realidad compra la idea del cambio que quiere hacerse. Para poder ayudar a que las personas tengan una transición más rápida hacia el cambio deseado a nivel de la búsqueda de un cuerpo más saludable, a como en cualquier otro tema en la vida, la educación es clave.

Rumbo a las metas

Recuerdo mis tiempos en una organización que antes de emprender cualquier tipo de cambio, lo primero que se hacía era un taller donde se compartía más información sobre lo que venía y el acompañamiento que se daba era clave para el éxito de esos cambios y el manejo de la resistencia por parte los colaboradores. Hago mención a esto del acompañamiento porque mi rol como entrenador, y el del resto de entrenadores, así como el de los nutricionistas, es poder acompañar a las personas para garantizar que alcancen sus metas. Recuerdo en uno de los artículos, hace como un mes, que una de las colaboradoras de este suplemento mencionaba el rol que juegan las nutricionistas, como por ejemplo el de educador. Me pareció un comentario acertado, considerando que últimamente muchas personas piensan que las comidas son el enemigo y que el carbohidrato es el demonio. Lo más importante es el acompañamiento que puede brindar educando sobre la importancia de cada macronutriente, el plan de alimentación como tal y sobre cómo pueden tomar mejores decisiones por sí solos.

Entrenamientos

Como entrenador, mi responsabilidad es proveer entrenamientos seguros, efectivos y divertidos. Deben ser variados y progresivos, con el fin de mejorar la salud y bienestar de mis clientes. En lo personal, me gusta que las personas descubran de qué es capaz su cuerpo cuando uno se compromete y se esfuerza. También me gusta mostrar lo importante del manejo del tiempo durante los entrenamientos, para que las personas saquen el mejor provecho y sobre todo eliminar la creencia de que uno va a hacer ejercicio con el fin de amanecer al día siguiente sin poder dar un paso o peinarse. Otra misión que tenemos los entrenadores es educar acerca de la técnica de los ejercicios, para garantizar que las personas no se lesionen. Siempre lo he dicho, no hay malos ejercicios, sino personas no aptas para estos. Si deseamos que el jinete y el elefante se dirijan a la zona prometida de un cuerpo en mejor forma y más saludable, nosotros, entrenadores y nutricionistas, como agentes de cambio, necesitamos poder promover mejor la educación sobre lo que hacemos a las personas que acompañamos, si queremos que logren un cambio sostenible.