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Especialista en ginecología y oncología, la doctora María Delma Mejía se graduó de médico general en León, seguidamente estudió ginecología, pero nunca renunció a la idea de ser oncóloga debido a la impresión que tuvo cuando de estudiante visitó a las pacientes de cáncer: "Me dio algo, me llamó la atención cuando vi a nuestras mujeres famélicas, pálidas y enfermas en una sala en el abandono prácticamente".

¿Por qué la carrera de Medicina, qué la motivó a estudiarla?

Fui motivada desde que era estudiante para estudiar Medicina. Me gustaban dos carreras, Derecho y Medicina. Dos carreras que no son muy compatibles, pero cuando me bachilleré y tuve oportunidad de escoger, decidí estudiar Medicina porque me gustaba más la idea de atender pacientes. La carrera solo se estudiaba en León, para mí fue un cambio brusco irme a León; había que clasificar, era una época en la cual ingresábamos 1,200 aspirantes para estudiar y clasifiqué.

¿Cómo fueron esos años de estudiante?

Había que estudiar mucho, dedicarle tiempo y mucho desvelo. Siendo joven y estando libre, tenía que tomar buenos senderos. Muy bonito León, yo tengo buenos recuerdos; me ambienté mucho, me gustó estar allá, el clima era más caliente que Managua pero me adapté. Fueron tiempos difíciles, había mucha competencia por la lucha de siempre que existe de los varones con las mujeres por la carrera. Éramos pocas mujeres, de 50 alumnos solamente nueve, una proporción muy desproporcionada.

¿Cómo eligió esta especialidad?

Decidí estudiar ginecología, lo estudié porque era lo más relacionado con la mujer. Estudié mi carrera con mucho orgullo aquí en Nicaragua y mi especialidad de ginecóloga en los hospitales Vélez Paiz y Bertha Calderón. Había quedado una semillita, una inquietud de cuando tenía 18 años y cuando pasé el examen para graduarme de ginecóloga, fui seleccionada y me dieron una beca para estudiar oncología en México; para mí fue un gran honor culminar lo que yo quería.

¿Qué es lo que le ha retribuido este amor por la medicina?

La satisfacción de haber podido ayudar a gente pobre sobre todo. Eso me llena de satisfacción, porque aún con las limitaciones que hemos tenido, hay pacientes que están vivas y las he visto; hay otras que han fallecido lógicamente, pero me llena de satisfacción el haber podido ayudar a sobrevivir y con calidad de vida a algunas pacientes.

Esta carrera demanda mucho tiempo, ¿cómo ha hecho para conciliar la vida profesional con la familiar?

En eso a veces interiormente he tenido luchas. En la vida familiar sí siento que me afectó, tal vez fue falla mía en la distribución del tiempo, pero a veces no se puede hacer todo lo que uno quiere. El espíritu de servicio de los médicos es admirable; dejamos una fiesta, a veces tenemos hasta familiares que fallecen y te llama una paciente y decir “no puedo atenderla”, no se puede.

¿Tiene algún pendiente, hablando profesionalmente?

Me entristece ver que no hemos podido disminuir el cáncer del cuello del útero; es algo frustrante, pero ha sido muy difícil. Hay muchas campañas pero no han sido efectivas, y no hemos podido; entonces eso es algo que me da como un poco de tristeza. Con las nuevas generaciones, quizás en manos de ellos las condiciones mejoren.

Hablando de nuevas generaciones, ¿qué consejo daría a los nuevos profesionales de la medicina?

Que lo que hagamos, lo hagamos al 100%; que luchemos siempre por ayudar a las mujeres y alcanzar un balance entre su vida familiar y la vida profesional, es decir no perder el nexo familiar.

 

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AÑOS de servicio en la especialidad de oncología respaldan la carrera de la doctora María Delma Mejía.

 

Pasión por su país

Dra. María Delma Mejía

Gineco-oncóloga

 

Graduada de médico general en 1976, en la ciudad de León; estudió en México, donde le ofrecieron inmediatamente trabajo, pero decidió regresar a su país para dar su servicio social en la ciudad de Estelí.

 

La doctora María Delma Mejía, especialista en oncología, considera que aún queda mucho por hacer en la lucha contra el cáncer cervical.