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Tendría 13 años cuando por primera vez, y sin saber que en el futuro iba a ser una especialista de la ginecología, entró a una clínica y vio un parto. Siendo hija de un dentista, la doctora Rosa Castellón Pasos, especialista en ginecología y cirugía laparoscópica, pensó en un momento en la odontología; pero finalmente el llamado inequívoco por la medicina la llevó a culminar exitosamente su carrera profesional.

¿Qué la motivó a estudiar esta carrera?

La verdad, medicina siempre me gustó. Siempre supe que me gustaba todo lo de ayudar a la gente. Con la ginecología, cuando estaba en el internado me tocó ver los partos y cesáreas; el nacimiento de un bebé, creo que es lo que al final convence a cualquier colega mío.

¿La medicina requiere de vocación?

Totalmente tiene que ser de vocación. En los primeros años puede ser que alguien estudie por imposición de los padres u otra razón; pero cuando entras a los últimos años, que es la parte del internado, el servicio social, si no tenés la vocación y el deseo de ayudar a la gente y las ganas de desvelarte, no lo vas hacer bien, ni lo vas hacer con ganas y vas a estar frustrado toda tu vida.

¿Su mayor satisfacción como profesional?

Yo creo que mucha satisfacción da el traer a la vida a alguien, el hacer a una mujer feliz, resolver los problemas a la mujer en todo sentido, y sobre todo, llevarle todo el embarazo y darle vida a un bebé… creo que es lo más gratificante.

¿Lo más difícil que le ha tocado vivir como profesional?

Creo que todo el entrenamiento del internado, el servicio social, todos los turnos, las guardias, el dormir en los hospitales; todo ese desgaste físico que al final se disfruta, pero sí es un desgaste físico importante. Después en la especialidad el desgaste es muchísimo más, (pues) hacíamos turnos cada tres días y pasábamos 36 horas sin dormir. Creo que para cualquier médico esa es la parte más difícil de su carrera.

¿Si estuviera nuevamente en el momento de elegir su carrera, optaría por la medicina u otra carrera?

Optaría totalmente por lo mismo, sin dudas.

¿Le atrajo alguna otra carrera?

Siempre pensé en la odontología o la medicina… fue como que dudé en ser dentista o ser médico.

¿Como mujer, cómo se conceptualiza?

Creo que soy una persona bastante seria con lo que hago en mi trabajo. Creo que he desarrollado un lado humano bastante importante; me he dedicado mucho a la parte social con la gente.

¿El del médico es un trabajo muy intenso?

Creo que sí, porque uno trabaja las 24 horas básicamente. Nosotros podemos tener un horario, pero en mi caso yo voy al hospital en la mañana, en la tarde, atiendo mi clínica… Uno está al llamado todo el tiempo, sobre todo en ginecología, a nosotros nos llaman nuestras pacientes a cualquier hora y en cualquier día.

¿Y la vida en familia?

La vida en familia está bien. En mi caso, mi esposo es ginecólogo, y hasta cierto punto tal vez nos vemos más porque trabajamos mucho juntos; pero sí, definitivamente, uno sacrifica muchas cosas y se limita de ir a ciertos eventos y hacer ciertas cosas por estar pendiente de los pacientes.

¿Qué hace en su tiempo libre?

Voy al gimnasio. Es lo único para lo que me da tiempo. Las reuniones familiares siempre están, pues somos una familia bien unida.

¿Siente aún algún vínculo fuerte con México?

Yo estuve seis años allá, me fue bien y me casé con un mexicano, entonces sí tengo bastante vínculo todavía con México. La verdad, lo único que se extraña son ciertas cosas porque es un país un poco más desarrollado; entonces hay ciertas cosas, sobre todo en la medicina, que están más al alcance que aquí.

¿Cómo se ve en unos cinco años?

Creo que, como voy hasta ahora, mi plan es que mi clientela siga creciendo, (quiero) desarrollar un poco más la parte de la laparoscopia, en mi entorno familiar espero que ya esté con hijos, continuar en la clínica, los hospitales y, siempre importante, trabajar más en lo social.

 

1 AÑO laboró como médico en México antes de regresar a su país.

 

Con un año de trabajo en Nicaragua, espera en el futuro desarrollar más el campo de la cirugía laparoscópica, no solo a nivel personal sino a nivel del gremio.

 

Experta en alto riesgo

Rosa Castellón Pasos
PROFESIÓN: Doctora Especialista en ginecología y cirugía laparoscópica.

Graduada en medicina general en la Universidad Americana, estudió ginecología en México, donde también cursó la especialidad de cirugía laparoscópica, y ha enfocado su carrera a la atención de embarazos de alto riesgo.