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Su abuelo paterno fue médico, sin embargo no lo conoció, por lo que este hecho no pudo tener influencia alguna para ella a la hora de elegir su carrera.

La doctora María Alejandra Montealegre, especialista en pediatría, es una profesional que no abandona el estudio constante: “Nunca me confío”, asegura.

Madre de familia y profesional, estudió su especialidad estando casada y con una hija. “Es duro, pero sí se puede”, expresa emocionada.

¿Hace cuánto ejerce la medicina?

Como médico general me gradué en el 2007, estuve trabajando y después entré a pediatría en el 2010, terminé hace un año la especialidad.

¿Por qué eligió la carrera?

Siempre me llamaron mucho la atención los niños y me gustaba mucho la ciencia, era súper curiosa, siempre quería saber el porqué de las cosas. También estudié medicina por el hecho de saber que uno puede hacer la diferencia de poquito a poquito.

¿En algún momento pensó en otra carrera?

La microbiología me llamó en un momento la atención, pero me encantaban los niños.

¿Qué fue lo determinante para elegir?

No sé, todos me comenzaron a ver un perfil más interpersonal, entonces se me metió ser pediatra, no había una razón específica más que me gustaban los niños.

¿Estudió medicina en Nicaragua?

Sí, estudie medicina en la Universidad Americana y la especialidad la saqué en el Hospital Militar.

¿Tiene proyectos profesionales aún?

Quisiera sacar un postgrado en alguna otra cosa, también espero crecer un poco más como profesional y poder poner un buen consultorio propio. Me encantaría que hubiera un hospital privado solo de niños con todas sus especialidades, tal vez en algún momento se puede lograr en Nicaragua.

¿Qué la enamora de su carrera?

Me encanta la sonrisa de los niños, ver cómo se van mejorando y ver el agradecimiento en los padres, ver que puedo hacer una diferencia en una familia, eso es lindo.

¿Lo más difícil que le ha tocado vivir como médico?

Ver sufrir a una mamá cuando se muere un niño, no se lo deseo a nadie, es muy triste.

¿Siendo niños, usted desarrolla la parte afectiva hacia sus pacientes?

Yo me encariño mucho con mis pacientes y con los familiares, sobre todo cuando son niños que están hospitalizados, ellos se vuelven muy dependientes del médico y se apoyan mucho en nosotros, somos quienes les decimos cómo va evolucionando el niño, entonces se crea un vínculo bien especial.

¿Qué es lo más difícil de trabajar con niños?

Lo más difícil es cuando hay que hacer procedimientos dolorosos. Verlos sufrir de verdad que es difícil.

¿La comunicación con los bebés?

Requiere de mucha paciencia, sobre todo porque lloran. Los (niños) que se enferman mucho le desarrollan miedo a la bata blanca, uno va agarrando mañas para comunicarse, va viendo las expresiones, el niño se retrae si hay dolor y sí, hay formas en que los niños se expresan sin necesidad de hablar.

¿Cómo se describiría personalmente?

Como profesional soy bastante seria y formal, quiero hacer las cosas bien, me trazo metas y tengo personas que admiro mucho, son mi ejemplo a seguir, quiero ser como ellos en algún momento de mi vida. Como mamá creo que soy muy dedicada a mis hijas, lo más que puedo y con mi esposo… no podría sin él, ha sido indispensable en estos años.

Habló de personas que admira, ¿puede mencionar algunas de ellas?

Sí, el doctor Orlando Rizo, jefe de pediatría del hospital militar y el doctor Fulgencio Báez pediatra oncólogo de los hospitales Metropolitano y La Mascota.

¿En un tiempo libre prefiere un libro, una película o escuchar música?

Depende, si tengo alguna duda leo, me gusta leer mucho, pero hay veces que uno está cansado y sí, me encanta ver películas.

¿Qué tipo de películas?

Trato de ver comedias, creo que la vida es muy dura para estar viendo tanta tragedia.

 

Apasionada a su labor

María Alejandra Montealegre

Profesión: Médica, pediatra

 

La doctora Montealegre se graduó de médico general en el año 2007, trabaja medio tiempo en el Hospital Militar, en donde estudió la especialidad de pediatría, en algún momento pensó en la microbiología como carrera, pero el amor a los niños definió su profesión.

 

Casada, madre de dos niñas, trata de lidiar con el trajín profesional para dedicar el tiempo requerido a su familia, asegura que en su tiempo libre prefiere leer, pasear, hacer ejercicios y salir al menos una vez a la semana con sus amigas.