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Con la boca y por la boca respiramos e ingerimos alimentos y bebidas, pero también compartimos sentimientos. Por eso, la salud de los dientes y de las encías, incluso de la lengua, no solo evitan afecciones bucodentales, sino que ayudan a prevenir enfermedades y a mejorar la calidad de nuestra sonrisa.

La odontóloga Blanca Jiménez Meltzer, de la Clínica Dental Dos Doce de Madrid, nos ofrece en este reportaje los mejores consejos para "mantener una boca sana y bonita", carta de presentación ante los demás en una sociedad dominada, cada día más, por la salud y la propia imagen personal.

Higiene con cepillo manual o eléctrico, hilo dental y raspador lingual, encías sanas para que no te sangren, ‘brackets’, corrección invisible de la dentadura y de los dientes, además de su blanqueamiento, constituyen algunos de los secretos más evidentes de nuestra boca.

Limpieza diaria

"Yo me cepillo los dientes tres veces al día", acostumbramos a decir casi todos. Pero en realidad solo el 42% de las personas se limpia los dientes después de desayunar, comer y cenar, según un estudio realizado por el laboratorio Dentaid. Y lo cierto, como indica la odontóloga Blanca Jiménez, es que es muy necesario –máxime "cuando llega la noche y nos disponemos a dormir"–.

Para realizar un cepillado correcto, lo más importante es dividir la boca en cuatro zonas y siempre seguir un orden: primero las caras externas de los dientes, después las internas y por último las muelas. “Para mantener la higiene dental no podemos olvidar pieza alguna de la dentadura. Cepillaremos diente a diente”, explica Jiménez.

El movimiento de barrido debe ser desde la encía hacia el extremo del diente. Pasar varias veces por el mismo sitio elimina todos los restos de comida y placa bacteriana.

Con cepillo eléctrico seguiremos la misma secuencia. La diferencia está en que estos aparatos ya tienen parte del movimiento incorporado, facilitando el cepillado. Además, el cabezal es diferente, más pequeño, de manera que debemos limpiar los dientes de uno en uno.

 

Asimismo, Blanca Jiménez nos ofrece otras pautas para mantener una correcta higiene dental diaria:

 

• Cambiar nuestro cepillo o cabezal cada tres meses, es decir, 4 veces al año. Cuando las hebras (cerdas) están abiertas "como una escoba vieja", pierden su función y se deben sustituir.

• Utilizar poca pasta de dientes (más o menos como un bulto del tamaño de un guisante). Con más cantidad de dentífrico la boca se llena de espuma, puede ser incómodo y nos lleva muchas veces a dar el cepillado por terminado antes de tiempo. Además, no nos permite ver bien por dónde pasamos el cepillo.

• Cepillarse bien no es cepillarse con fuerza, un error frecuente. Un buen cepillado se realiza con poca fuerza y entreteniéndose en cada diente.

• Utilizar un cepillo adecuado para cada edad. El tamaño del cepillo se adapta al tamaño de la boca, para que llegue bien a todos los rincones.

• La caries más común se propicia entre los dientes. A esa zona solo se llega con el hilo de seda y con el cepillo interdental.

• El raspador lingual evita, por ejemplo, muchos problemas de halitosis.

• Mantener una boca sana y bonita “a largo plazo” necesita unos buenos utensilios de higiene buco-dental y una buena técnica de cepillado, concluye Blanca Jiménez, y es "la forma más barata" de conservar la luminosidad de una sonrisa.

 

"Nuestras encías son muy importantes para que nuestros dientes tengan una larga vida; así que hay que cuidarlas con mucha higiene buco-dental"

Blanca Jiménez Meltzer.

dentista.

 

1 cepillo en buen estado será importante para mantener una dentadura sana.

 

3 veces al día debemos cepillarnos los dientes.