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Sabe que es una de las especialidades más peligrosas de la medicina, pero aun así disfruta al ver los rostros satisfechos de sus pacientes.

Nacida en Acoyapa, Chontales, pero radicada en Managua desde niña, donde estudió su primaria y su secundaria, la doctora Seyla Mejía siempre estuvo clara de que lo suyo era la medicina, y por su afición al atletismo, en un principio pensó estudiar medicina deportiva, pero fue hasta que estuvo en segundo año de la carrera, cuando la nombraron alumna ayudante, que se sintió motivada a estudiar la misma especialidad de su hermano, que ya era profesor de la cátedra de radiología.

“Me di cuenta de que esta especialidad interactuaba con las otras especialidades médicas, y resultó un desafío hacer diagnóstico a través de imágenes, y sobre todo, ver cosas que el resto de médicos no ven, que no están a simple vista. Nosotros diagnosticamos con imágenes porque somos los especialistas en interpretarlas”, dice con aplomo.

¿Qué riesgo conlleva esta especialidad para el profesional?

Hay mucho riesgo, pero con el uso adecuado y con todos los controles que se deben tener, el paciente es el que corre menor riesgo. Generalmente los que corren mayor riesgo son los del área médica y los del área técnica de apoyo. Nosotros hacemos estudios bajo rayos y dosificaciones altas de radiación, las que pueden contribuir a la formación de cáncer de mamas, tiroides, piel, leucemias, esterilidad, caída del cabello y quemaduras de la piel, entre otras.

¿Y aún sabiendo todos esos riesgos, usted estudió esta especialidad?

Sí, porque es apasionante, interesante, muy bonito. Servimos de apoyo a todas las demás ramas médicas, pero aquí es importante el historial clínico que los médicos nos mandan, por ejemplo, si el médico me indica que el paciente tiene antecedente de tabaquismo, eso me orienta adónde voy a ir a buscar, por eso es importante el apoyo de los demás médicos para nuestro diagnóstico.

¿Hay límite de radiación tolerable permitida para los profesionales?

Aquí hay una entidad que regula las dosis de radiación que nosotros recibimos, la Comisión de Energía Atómica, quienes nos proporcionan dosímetros. Nosotros debemos portar un dosímetro cuando nos introducimos a las áreas donde hay radiaciones o donde se va a radiar. Entonces, cuando hacemos estudios bajo rayos, tanto el paciente como yo, en este caso, que soy quien está haciendo el estudio, recibimos radiación; pero el paciente viene una vez cada ocho o diez años, y en el caso de la mamografía de las mujeres, cada 2 años, pero nosotros estamos expuestos a diario. Estos dosímetros se leen mensualmente, y cuando sobrepasan la dosis permisible, nos retiran del área de radiación por lo menos seis meses, pero nosotros podemos seguir trabajando en otras áreas.

Y, en afecto, la doctora Mejía desde su oficina puede ver en su monitor las imágenes que los técnicos están tomando en el área de tomografía y de ultrasonidos.

Ahora, con la tecnología avanzada, desde aquí puedo recibir las imágenes de estudio, y el papel del radiólogo es interpretar esas imágenes, por eso ahora no es necesario ir de vacaciones, eso era quizás hace unos 15 años.

¿Nicaragua tiene suficientes radiólogos?

Últimamente se han abierto las puertas en diferentes hospitales escuelas para hacer las especialidades. En mi tiempo solo había un hospital escuela de radiología, que era el “Manolo Morales”, de donde salían 3 o 4 radiólogos al año. Ahora está la escuela del Minsa, el Hospital “Roberto Calderón” y el “Lenín Fonseca”, y los privados, los hospitales Militar y Bautista.

¿Cómo se define usted?

Soy una persona con virtudes y debilidades, pero una de mis virtudes es ser positiva, emprendedora y muy responsable.

¿Qué satisfacciones le ha dado esta profesión?

Muchas satisfacciones, por ejemplo, es gratificante que vengan a mostrar a los bebés cuando determinamos su sexo muy tempranamente, porque con equipos modernos podemos determinar el sexo a las 12 semanas de gestación. Igualmente, las caras que ponen los papás cuando ven a sus bebés en 4D, eso es también gratificante, o que vengan de otro centro con un diagnóstico muy errado y que el médico venga a decirte: “Mirá, lo que vos dijiste, es correcto”.

¿Recuerda alguna anécdota curiosa?

Una anécdota comiquísima, es que teniendo a mano tanto equipo y habiendo atendido a tantas mujeres embarazadas, cuando estaba embarazada casi a diario me hacía el ultrasonido yo sola, porque no es como los pacientes que dicen que es malo hacerse tantos ultrasonidos, son ondas sonoras y no hacen daño, lo otro era por el riesgo de malformación congénita.

¿Cómo hace para distraerse?

Con mi hija tenemos algo en común: nos gusta mucho leer, vamos al cine, compartimos fines de semanas juntas, vemos televisión. Me divierto mucho y le he inculcado a mi hija una vida saludable. Tengo 15 años de ser vegetariana y me gusta mucho correr, alguna gente cree que ser vegetariana es solo comer pastas, y eso no es cierto, yo engordé más bien comiendo pasta, (ríe).

¿Meta a alcanzar?

Estamos iniciando con este centro de imagenología médica integral, tenemos un mes de haber abierto, pero ya tengo 18 años de ser radióloga y ya mucha gente me conoce, esperamos que salgamos adelante.

¿Algún temor?

A diario le pido al Señor que me dé mucha sabiduría, mucha templanza, mucha paciencia, porque esas deben ser las virtudes que debe tener un radiólogo, compromiso con el paciente. Mi temor es no satisfacer las necesidades que trae el paciente.

¿Qué le hace sonreír?

Muchas cosas me hacen sonreír: un diagnóstico certero y comunicación con los demás especialistas, que me llaman y me digan, oye, eso fue lo que elegiste, eso es… ¡Me encanta!

¿Qué le gusta comer?

Me encantan los dulces.

¿Qué lugar de Nicaragua le gustaría conocer?

Increíblemente, muy poco he recorrido el país, porque donde he trabajado he trabajado 24 horas al día, los días feriados y los 365 días del año…, eso limita, porque siempre he estado al llamado y he tomado muy pocas vacaciones. Pero me encantaría conocer la Isla de Ometepe y en la Costa Atlántica, Corn Island.

1 HIJA

tiene la especialista en radiología.

100 y 1,000 METROS planos corrió como atleta universitaria.

Carácter emprendedor

Seyla Leonor Mejía Murillo

EDAD: 45 AÑOS

PROFESIÓN: Radióloga.

La Dra. Mejía es una mujer positiva que trabaja en una de las especialidades más peligrosas de la medicina, la radiología, pero su espíritu de servicio y su tesón de emprendedora la llevaron a conquistar una de sus mayores metas, con la inauguración de uno de los más modernos centros de imagenología médica de Nicaragua, del cual es su directora médica.