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En sus manos son puestos los sistemas nerviosos centrales de cientos de pacientes que llegan a su clínica, donde atiende como neurocirujano. Tiene 59 años de edad y, aunque ahora toma las cosas con calma, nadie se imagina que en su adolescencia el estudiante Enrique Vega fue un ‘hippie’ “moderado” que usó el pelo largo, pantalones campana y fue fans de la música sicodélica de esa época.

El Dr. Enrique Reynaldo Vega González es uno de los primeros especialistas neurocirujanos formados tras el triunfo de la Revolución Sandinista, en 1979. Aunque terminó su carrera de Medicina general en León y su servicio social en plena insurrección estando en Matiguás, fue hasta después del cambio de Gobierno que empezó su residencia en el Hospital Militar, en el área de neurocirugía, que para entonces contaba con excelentes neurocirujanos cubanos como asesores y docentes. Su especialidad en neurocirugía la hizo en Cuba.

Desde sus tiempos de estudiante en la secundaria, su pasión por la anatomía, la fisiología y el sistema nervioso hizo que declinara por esta especialidad. Además, dice, siempre le han gustado las cosas complejas.

¿Cómo fue su primera experiencia como neurocirujano?

Era época de guerra y en el hospital dábamos atención al herido de guerra, eran heridas penetrantes de cráneo por arma de fuego, en la columna vertebral y los nervios periféricos. Aunque es lamentable la pérdida de vidas humanas y la discapacidad en que quedan las personas en la guerra, creo que en el sentido de la experiencia médica fue grande y muy valiosa.

¿Qué obstáculos ha vencido para llegar hasta donde está?

Yo no diría obstáculos, sino retos, y los retos uno los asume y cuando lo logra asumir con responsabilidad, allí está el éxito. A estas alturas del juego, con la edad que tengo me sigo planteando retos y creo que dejaré de hacerlo hasta el día que ya no pueda y que tenga que retirarme.

¿Y cuál es el próximo reto que tiene en mente?

En este hospital (Hospital Metropolitano “Vivian Pellas” quiero) formar un equipo con alta tecnología, una unidad neuroquirúrgica completa, que sea la primera en el país. Ya lo estamos logrando y obteniendo algunos resultados, pero falta. Creo que hoy por hoy este hospital tiene las mejores condiciones en el país para atender a un paciente neuroquirúrgico.

¿Qué logros profesionales le llenan de satisfacción?

Considero una contribución importante haber logrado, junto con otros compañeros y asesores extranjeros, formar el primer pénsum para la formación neuroquirúrgica, que actualmente rige en Nicaragua. También, formar la Asociación de Sociedades de Neurocirugía Centroamericana, de la cual fui uno de sus primeros tesoreros, y el mayor logro, que Nicaragua sea reconocida por la Federación Latinoamericana de Neurocirugía.

¿Qué hace para evitar el estrés del trabajo?

Me refugio mucho en mi familia. En mi profesión soy muy dedicado y mi familia lo entiende, mi esposa es médica y a lo largo de estos años hemos perdido cumpleaños, fiestas y navidades; a veces uno se prepara para una fiesta o algo, y de pronto se acabó la fiesta, porque ya te están llamando debido a una emergencia. En ese sentido, he tenido buena colaboración de mi familia.

¿Cómo se describe?

Soy una persona, tal vez, muy pensante. Cuando era muy joven, era un poco más enérgico, de decisiones tomar y de mucha disciplina; actualmente tomo las cosas con más calma. Con la experiencia que tengo, y a estas alturas del juego, es cuando uno realmente se siente especialista, pues hace algunos manejos con el paciente que muchas veces ni en los libros están indicados. Por eso digo que las cosas las hago más pausadas, más pensantes.

¿Cómo vivió la época ‘hippie’?

Todo el mundo se vio envuelto en esa cultura, fue un fenómeno mundial que trajo muchos cambios dentro del ‘statu quo’: rebeldía de los jóvenes, empezamos a andar con el pelo largo y vistiéndonos como ‘hippie’, aunque filosóficamente tal vez no pensábamos igual. Yo anduve con el pelo largo, pero con moderación, porque mis padres eran estrictos y no me iban a dejar andar descalzo, ni andar en otras cosas.

Un mensaje a los nuevos neurocirujanos…

Tienen que ser constantes, con estudio y responsabilidad, saber que la medicina requiere de muchos valores éticos y morales. La perseverancia en los estudios es importante para lograr ser bueno, y no solo por satisfacer un ego, sino que hay que ser bueno para dar una buena atención al paciente, que bien se lo merece.

 

3 HIJOS ha procreado en su matrimonio.

 

11 AÑOS trabajó como neurocirujano en el Hospital Militar.

 

Adora el sabor nica

Dr. Enrique Vega

Edad: 59 años

Profesión: neurocirujano

Las delicias nicaragüenses cautivan al Dr. Vega. En su mesa no puede faltar el clásico nacatamal de los domingos; aunque disfruta de los alimentos típicos, lo hace con mucho cuidado, ya que los considera de sabor “increíble” y que contribuyen a la formación de obesos en el país debido a que contiene mucha grasa y carbohidratos. También en su tiempo libre le gusta bailar con su esposa, escuchar música rock y hasta disfrutar de una buena pasta italiana.