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¿Cuántos recuerdan los yoyos? Hoy en día son menos comunes, ya que los juguetes de los niños son más del nivel de tabletas, teléfonos inteligentes y juegos de vídeo. Pero el nombre de este juguete es utilizado en el mundo de fitness para abordar una gran problemática: la falta de consistencia de las personas. Y es que todos empezamos en un punto A, tomamos acciones, a mitad del camino encontramos algo diferente y, como los yoyos, regresamos al punto de partida. Estos cambios que hacemos en el camino suceden porque todos quieren resultados para ayer. Quieren ver los cambios rápidos y de la manera más sencilla. Nuestra sociedad ha caído en el mercadeo de luces y humo, donde se vende productos que darán resultados inmediatos con muy poco esfuerzo y siguiendo la dieta de un alimento mágico. El otro camino nos invita a tomar mejores decisiones en las comidas, dormir más, mantenerse hidratado y ejercitándose. Para alcanzar todo esto se requiere de una planificación, de paciencia y consistencia.

El error del yoyo se puede hacer tanto en la alimentación como en el entrenamiento, donde hoy quiero entrenar para levantar más peso, después quiero el cuerpo de alguna de las personas que salen en las revistas y copio sus rutinas. Esto puede provocar que después suframos una crisis y abandonemos el gimnasio por completo y que cuando regresemos, traigamos la mentalidad que todo lo que se necesita para lograr cambios es pasar dos horas en una máquina cardiovascular.

Clave de éxito

La pérdida de grasa sostenible es la clave para el éxito a largo plazo. Si uno pierde ½ kilo semanalmente en un año, estaría 25 kilos más liviano. Muchas personas no necesitan o quieren perder tanto peso; sin embargo, cuando uno se sube a una pesa y mira que solo eso bajó, se siente desanimado, y duda de su entrenamiento y nutrición. Mi recomendación es encontrar un programa adecuado para que te puedas mantener a largo plazo y así puedas lograr tus metas; algo que no sea tan restrictivo y que te permita comer alguno de los alimentos que ames cada semana, y sobre todo, que no te ponga en una mala relación con los alimentos y con tu cuerpo.

Casi siempre, la falta de paciencia y consistencia es la razón número 1 por la que las personas no ven resultados. No pueden permanecer en un programa el tiempo necesario para ver el fruto de su esfuerzo. Tenemos que aprender a relajarnos, mantener la calma y dar el 100% en el programa de entrenamiento; además debemos poner atención a los otros factores (alimentación, hidratación y descanso), para medir que si lo que estamos haciendo está o no haciendo efectos. Los pequeños pasos hacen una gran diferencia a largo plazo, olvidemos los yoyos y seamos consistentes y disciplinados.