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En enero, todo el mundo inicia año nuevo con nuevos propósitos y resoluciones, y para el mes de marzo un tercio de esas personas ya tiró la toalla, porque en realidad no tenían la intención de hacer un cambio o pusieron metas demasiado ambiciosas. En diciembre, hay pocos que seguimos tratando de completar algo y espero que, aunque estemos a pocos días de acabar el año, no bajen la guardia sino que estén haciendo todo lo posible por cumplirlo. El escritor norteamericano Hilary Hinton, mejor conocido como Zig Ziglar, dijo: “donde empezamos no es tan importante como donde terminamos”.

No toma mucho esfuerzo iniciar una dieta, un programa de entrenamiento, emprender un nuevo negocio, etc. El iniciar muchas veces resulta ser lo más fácil; por otra parte, terminar es difícil. Cualquiera puede tener un sueño, pero toma una mente determinada y comprometida para verlo hecho realidad. Muchos inician bien, pero en algún momento encuentran obstáculos y se desaniman. No hace poco vi una imagen en las redes que rezaba: “Mi meta en el 2015 será completar las metas del 2014, las cuales debí haber terminado en el 2013, porque me hice una promesa en el 2012 que planeé en el 2011". Me causó gracia, pero a la vez me puso a pensar. Si ese fuéramos nosotros, ¿dónde estamos fracasando? ¿Por qué se nos hace tan difícil llegar a una mejor versión de nosotros?

¿Ya valoraste tu 2014? ¿Cuántas metas te estableciste? ¿Cómo te fue? ¿Cumpliste con todo, en lo que fracasaste? Y lo más importante, ¿por qué fracasaste? ¿Será que te estableciste metas contradictorias? Tal vez quisiste cumplir con una de esas metas del 2011 y ya tu corazón no está en ese lugar. Mientras evalúas tu 2014 y empiezas a trazar que quieres lograr en 2015, asegúrate que sean cosas que realmente te apasionan para que estos nuevos objetivos o continuidad, de ser necesario de algunos, no los carguemos al 2016.

¡No lo intentes!

Quisiera que cuando inicien el 2015, lleven la siguiente idea en su mente. Esta es una frase de la película “Guerra de las Galaxias”, donde el personaje de Yoda dice: “No, no lo intentes. Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes”.

En este 2015, todo aquello que te propongas tiene que ser con una mentalidad de acción y con propósito por verlo terminado. Nada de intentar, porque eso significa que uno inicia pensando en que no es capaz de cumplir una tarea o al menos no tiene la suficiente autoconfianza para hacerlo. Si eliminamos la palabra “intentar” de nuestro vocabulario, creamos en la mente una visión de hacer o no hacer algo. Implica que hay suficiente perseverancia ante cualquier obstáculo. Uno obtiene lo que espera, si su mente está ocupada con pensamientos sobre cómo o por qué va a fracasar. Entonces no está pensando en formas creativas de cómo llegar a la solución.

En este 2015, ¿qué estarás “tratando” alcanzar? No intentes, hazlo: decide qué es lo que quieres y vamos por ello. Recuerda, no se trata de iniciar.