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“¡Qué flaca que estás! ¡Qué gorda que estás! ¡Vas a desaparecer, niña! ¡Ay, qué alegre, estás embarazada!”. ¿Cuántas veces no han escuchado estas frases? Lamentablemente, estamos viviendo una etapa donde si bien es cierto hay más conciencia hacia el ejercicio físico y una mejor alimentación, esto se debe a que el aspecto físico tiende a gobernar nuestra sociedad. Y así empieza una lucha mental cada día gracias al simple hecho de que muchas veces le prestamos más atención a lo que la gente opina y no a cómo nosotros nos sentimos.

La semana pasada comenté acerca del yo-yo y cómo una persona pasa de un estilo de entrenamiento a otro sin en realidad poder ver si lo que está haciendo lo está beneficiando o no. Pasa lo mismo con las dietas, hoy comes carbohidratos, mañana eres vegetariano y al día siguiente te pusieron un postre en frente y decidiste que mejor el lunes retomabas la dieta.

Gran parte por la cual uno pasa por el efecto del yo-yo tiene que ver por cómo uno se deja llevar por la opinión de los demás. Es posible que hayas iniciado una dieta, empieces a ver resultados y de repente alguien te comentó que estás bajando de peso demasiado rápido y decidiste modificar la dieta un poco ya que vas bien; puff… en un abrir y cerrar de ojos lo que habías logrado posiblemente desaparezca o bien retrocediste y no te diste cuenta, hasta que alguien más te hizo un comentario.

Asunto de autoestima

Reconozco que como seres humanos siempre vamos a vivir afectados por estos tipos de comentarios. En algunas ocasiones salen de las personas sin ninguna mala intención y en otros hay que reconocer que provienen de personas que, por no estar contentas con su físico, hacen un esfuerzo por botar el esfuerzo de otros. Acá entra en juego tu autoestima, es decir, la forma en que te ves o te percibís a tí mismo. Si es saludable, te quieres y crees que eres igual que los demás. Si es baja, te sientes inferior a los demás y tiendes a enfocarte más en “tus fallas” y no en tus fortalezas.

Para ser feliz necesitas quererte; si estás constantemente denigrándote o enfocándote en lo que la gente opina, vas a pasar más tiempo deprimido, ansioso y/o infeliz. Y por querer complacer a los demás, dejas de hacer las cosas que te están funcionando. Crear una autoestima saludable no es de la noche a la mañana, toma tiempo. Uno debe aprender a aceptarse, aun con sus fallas, es parte de ser humanos. Debemos trabajar en evitar las etiquetas, ya que estas solo llevan a sentirse mal sobre uno mismo. Tenemos demasiadas características, cualidades y bondades que no podemos ser una sola. En la medida en que reconocemos nuestras fortalezas y debilidades, podemos evitar juzgarnos y a la vez trazarnos metas que nos permitan mejorar para nosotros mismos y no para complacer a otros.

¿A quién le vas a creer? Esperaría que en la medida en que aprendemos a respetarnos a nosotros mismos y nos amamos por quienes somos, el esfuerzo que hagamos con nuestro ejercicio y alimentación transmitirán a una persona que nos agrade ver en el espejo debido a la confianza que uno va ganando, y que esa determinación te permita escuchar todas esas críticas como a la maestra del personaje de Charlie Brown.