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Después de sobrevivir un diagnóstico y tratamiento de cáncer de mama, muchas se pueden preguntar si alguna vez recuperarán su fuerza. Si se mantuvieron activas durante su tratamiento, la actividad física será una parte importante de su plan de recuperación. Muchas sobrevivientes comentan que el iniciar una actividad física ha jugado un rol esencial para recuperar sus vidas.

El ejercicio regular construye fuerza y resistencia, dándoles más energía para hacer las cosas que disfrutan. El ejercicio ayuda a restaurar la función física que se perdió debido a la inactividad o los tratamientos médicos. Las investigaciones demuestran una fuerte relación entre un estilo de vida activa y un mejor futuro para las sobrevivientes.

En comparación a las mujeres sedentarias, las que realizan ejercicios y han sido diagnosticadas con cáncer de mama, tienen un menor riesgo de recurrencia, muerte por cáncer de mama y todas las causas de muerte. Entre un 50% y 96% de las pacientes de cáncer de mama experimentó recuperación de su peso corporal y un incremento en el peso de grasa. Hacer aeróbicos y entrenamiento de resistencia, pueden ayudar a mitigar y revertir estos efectos.

Estudios lo demuestran

Contrario a los consejos de algunos doctores, estudios han descubierto que el entrenamiento de resistencia no pone en riesgo o predispone desarrollar linfedema (tipo de edema producido por una obstrucción en los canales linfáticos del organismo) después de la operación de cáncer de mama. Por el contrario, un estudio encontró que levantar pesas bajo supervisión puede reducir los chances de linfedema. El entrenamiento de resistencia no solo es ideal para prevenir la linfedema, también ayuda en la construcción de huesos fuertes, buena postura y fuerza en general.

Ser activa es claramente una de las mejores cosas que puede hacer usted, después de haber padecido cáncer de mama. Sin embargo, es importante que siga las siguientes recomendaciones:

Hable con su doctor primero y pida recomendaciones específicas, limitaciones y precauciones. Discuta si algún medicamento que está tomando puede afectar su habilidad para ejercitarse.

Inicie lento, a pesar de que usted haya sido una persona activa antes del diagnóstico de cáncer. Sea paciente y gradualmente aumente su duración e intensidad. Cada persona es única y cada cáncer de mama es único. No compare su progreso con el de alguien más. Tome el tiempo necesario para recuperarse, ser más fuerte y estar saludable.

Asegúrese de no olvidar su calentamiento y estiramiento al finalizar sus sesiones. Y por supuesto, si en algún momento siente alguna molestia, deténgase. Revise si es necesario modificar el movimiento o si hay que quitarlo de su programa de entrenamiento.