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La llegada de un bebé causa emociones y alegrías; se piensa en la cuna, en la ropa, en sus pertenencias personales; en fin, surgen todo tipo de planes, pero para un solo hijo. Sin embargo, sucede que a veces la cigüeña trae doble regalo, y sí, en efecto estamos hablando de dos o incluso más bebés, los cuales son casos pocos frecuentes y también inesperados en las familias nicaragüenses.

¿Cómo se produce?

En primera instancia usted debe saber que la genética y la edad de la madre son elementos que influyen en este tipo de embarazos. Así pues, un embarazo múltiple es aquel en el que se desarrolla más de un embrión y que se produce cuando se fecundan dos o más óvulos; o bien cuando el óvulo se divide en dos o más partes, dando origen por ejemplo, a gemelos y trillizos.

En términos sociales, hay dos formas por las que se puede producir el embarazo múltiple; una espontánea que es cuando la mujer sale embarazada de forma natural y que al momento de realizarse la ecografía se da cuenta del mismo y la otra manera es por tratamiento de fertilidad (inseminación artificial). Podría resultar hermoso pensar en varios hijos, pero no todos en un mismo embarazo, porque concebir al doble, triple o más, implicaría para la mujer un embarazo de alto riesgo, además de exponer su vida.

Complicaciones

Según la doctora María Eugenia García, presidenta de la sociedad de Ginecología, una vez que el óvulo fecundado se divide, los fetos pueden compartir la misma bolsa y por tanto, hay riesgos de que compartan la circulación; este caso es conocido como gemelo transfusor, “un gemelito le pasa sangre al otro y puede ocurrir que uno de ellos fallezca o incluso ambos”, explica. Otro factor de riesgo que se presenta es el nacimiento de niños siameses, es decir cuando los bebés comparten órganos vitales entre sí. Por su parte, las mamás pueden sufrir de una sobre distensión en la “pancita” (abdomen y útero), que las predispone a un parto prematuro y con ello, el bebé en su nacimiento puede presentar dificultad para respirar y alteración en su sistema nervioso.

Expresiones como: ¡Qué niño más delgadito! ¡Qué bonito, está gordito!, son características nada favorables en cuanto a términos de peso normal, pues es importante que usted sepa que los niños con bajo peso o desnutrición pueden tener complicaciones de desarrollo neuronal, acompañado de problemas de comportamientos y de aprendizaje. Por otro lado, el sobrepeso podría señalar índices de azúcar en el bebé, además de problemas metabólicos.

Mamás, sean cuidadosas

Si usted está pasando por esta etapa y quiere prevenir cualquier complicación, recuerde ser disciplinada con su control prenatal y darle seguimiento a la evolución de su bebé con ecografías indicadas por el médico. También la alimentación es fundamental, esta debe estar liberada de carbohidratos y por el contrario, debe ser rica en proteínas. Otra cosa importante, no se olvide de practicar ejercicios que le ayuden a trabajar el área de la espalda baja.

Preconcepción

De acuerdo con la doctora García, en Nicaragua, las parejas no planifican la llegada de un hijo, es decir que no conversan antes sobre si están preparados emocional y económicamente, además que es vital tomar en cuenta cómo se encuentra la salud de la mujer. Por ello, se recomienda una visita preconcepcional, porque el médico le orienta realizarse exámenes de sangre, VIH, enfermedades de transmisión sexual (ITS), Toxoplasmosis, Papanicolaou y otros tipos de chequeos que podrían arrojar datos importantes. De igual forma, no se debe descuidar las visitas al odontólogo.

Extremos de la vida

Ser adolescente no es fácil y más si tiene un embarazo gemelar, pues “hay más probabilidades de sufrir un parto prematuro. Ahora bien, tener más de 35 años de edad podría implicar factores de diabetes estacionaria, hipertensión, sobrepeso y pre-eclampsia”, comenta María Eugenia García.

 

20 a 35 años es la etapa reproductiva óptima para concebir bebés.

 

2,500 gramos es aproximadamente el peso ideal de cada bebé.