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Los tintes de cabello, una mala alimentación o el embarazo son algunos de los factores que inciden para que la mujer pierda el pelo, destaca el dermatólogo Claudio García. En esta edición, el especialista señala cuáles son las principales enfermedades que atacan a la cabellera.

Liquen plano capilar

Su consecuencia inmediata es el enrojecimiento que se produce en el cuero cabelludo.

Se trata de una patología que se caracteriza por la descamación de esta zona y por su enrojecimiento. Esta descamación suele ser acompañada al mismo tiempo por la aparición de erupciones rojizas. Se produce una pérdida de cabellos en forma constante, llamada alopecia cicatricial, en caso de no tratarla de manera inmediata. Generalmente es más habitual en mujeres de mediana edad.

Tricotiodistrofía

Es una enfermedad donde el cabello se presenta quebradizo y con un nivel de azufre exageradamente bajo, porque suele quedar muy expuesto a factores tanto internos como externos que lo dañan.

Dermatitis seborreica

Se manifiesta como un exceso de grasa (o seborrea) en el cuero cabelludo, acompañado de descamación e inflamación del mismo. La tensión sostenida, las preocupaciones de la vida cotidiana y los estados de estrés pueden provocar exceso de seborrea en el cabello. Otro factor a resaltar es el incremento de la cantidad de hongos, que comúnmente surgen en el cuero cabelludo.

La dermatitis seborreica puede ser un factor coadyuvante para acelerar la caída del cabello, en el caso de alopecia androgénica. La descamación que se produce puede ir desde escamas finas hasta escamas gruesas, que forman cicatrices en forma de costras. Estas últimas, en algunos casos, generan heridas en el cuero cabelludo.

Tratamientos

Los compuestos presentes en determinados alimentos pueden ayudar a vigorizar el cabello y a evitar o ralentizar su caída, señala el dermatólogo. García brinda una lista de las comidas que se deben consumir para nutrir el cabello de hierro, zinc, selenio y proteínas.

 

Zinc

Mejora el crecimiento y evita la caída del cabello. Alimentos ricos en zinc: el pepino, el chocolate negro, maní, ajonjolí, calabazas u ostras.

 

Hierro

Son ricos en hierro los mejillones, la carne roja o algunas legumbres (las lentejas y la soya). La vitamina C (abundante en cítricos) también es importante, pues ayuda a asimilar mejor el hierro. Asimismo, es beneficiosa para la circulación de la sangre, lo cual refuerza el cuero cabelludo y hace que el cabello crezca más abundante y fuerte.

 

Selenio

Los frutos secos no solo aportan vitaminas, también contienen selenio, que revitaliza y refuerza el cabello, así como ácidos grasos --imprescindibles para un cuero cabelludo sano y libre de caspa--.

 

Alimentos ricos en proteínas

El cabello se compone de proteína en un 97%, por lo que es importante consumir carnes, pescados, leche y huevos que abundan en proteínas. Asimismo, son buenos los ácidos grasos omega 3 que contienen algunos pescados como el salmón aportan brillo al cabello.