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Esa pasión por la música y el baile, la doctora Maysonet la trae en las venas y se la atribuye a su tierra natal, Puerto Rico, de donde salió becada hace 32 años para estudiar Medicina General.

Ella forma parte de los héroes anónimos de la medicina, ya que cuando un paciente sale de la sala de operaciones, lo primero que le preguntan es: -¿quién te operó?, pero nadie pregunta: -¿quién fue tu anestesista?, ya que el éxito de toda intervención quirúrgica depende en gran medida del trabajo que realiza el anestesista para mantener dormido y estable al paciente.

Maysonet llegó a Nicaragua en diciembre de 1987 de la mano de su novio y actual esposo, el doctor Milton Mairena, quien por esas cosas del destino había sido enviado a Cuba a hacer un curso avanzado de cirugía, ya que para entonces era jefe de cirugía del Hospital Militar Alejandro Dávila Bolaños. Ese año, en la isla, Maysonet terminaba su carrera de Medicina General, adonde llegó gracias a una beca que ella misma gestionó ante el Consulado cubano en San Juan, Puerto Rico.

Alba Enid Maysonet es la mayor de 4 hermanos, su padre, un pastor evangélico, y su madre, una maestra de primaria, gente humilde y sencilla. Pero Alba Enid no quería ser maestra como su mamá, su sueño era estudiar medicina. Un día llegaron a visitar a su padre varios ministros (pastores) cubanos y ella escuchó que en la conversación se habló de los avances de la medicina en Cuba y que había becas disponibles. Ella, sin consultarlo con sus padres, se fue al Consulado cubano, llenó la solicitud y a los pocos días le comunicaron que había sido seleccionada para estudiar lo que más anhelaba, medicina, y aunque su mamá no estuvo de acuerdo en que se fuera tan lejos y por tanto tiempo, su papá le dio todo su apoyo, y así se fue a estudiar por 5 años a la mayor de las Antillas, donde al finalizar su carrera conoció al Dr. Mairena, se enamoró, y él le propuso venirse a Nicaragua, y así empezó una historia de amor que ya lleva 32 años.

Ya en Nicaragua, la doctora Maysonet estudió la especialidad de anestesiología en el Hospital Militar Alejandro Dávila Bolaños, siendo la primera mujer graduada en esa especialidad en esa época, y durante 11 años trabajó como anestesista en el Hospital Roberto Calderón, a la vez que paralelamente atendía en la empresa previsional Sumédico, donde laboró por 14 años, hasta que en 2004 entró a formar parte del staff de médicos anestesiólogos del Hospital Metropolitano Vivian Pellas.

Aquí, ella y su esposo, como en los viejos tiempos, forman un dúo dinámico, ya que él como jefe de cirugía realiza las operaciones y ella es su anestesióloga.

En su larga experiencia, la doctora Maysonet asiste con sus conocimientos en casos de intervenciones quirúrgicas de obstetricia, ginecobstetricia, ortopedia, neurocirugía, laparoscopía y cirugía bariátrica, que es para bajar de peso, y tratamiento a pacientes politraumatizados, sépticos y de cuidados intensivos, entre otros.

Su trabajo consiste en mantener estable el corazón, los riñones, apéndice, vesícula, el hígado, el cerebro y todos los órganos vitales del paciente mientras se le realiza la operación quirúrgica, mediante la aplicación de drogas especiales que le hacen dormir o le insensibilizan una parte del cuerpo para que no sienta dolor durante todo el tiempo que dura la operación y luego volver a despertarlo ya operado.

La doctora Alba Maysonet es tesorera de la Asociación Nicaragüense de Anestesiología y representante para Nicaragua del capítulo “Vía Aérea Difícil" que es la parte de la anestesiología que garantiza que el paciente pueda respirar y ventilarse bien durante la operación.

¿En qué consiste el trabajo de un anestesista?

La anestesiología es el estudio del sueño, del dolor, del buen dormir. Es uno de los complementos fundamentales de la cirugía, porque sin anestesia al paciente no se le puede operar; entonces, la misión del anestesista es garantizar las condiciones óptimas para que el cirujano pueda llevar a cabo su procedimiento.

¿En qué medida se desarrolla en Nicaragua esta especialidad?

Mucho, no solamente en el área de cirugía, sino en el área endoscópica, de emergencia, imagenología, emodiamia y otras. Yo, por ejemplo, tengo 21 años trabajando en el área de sedación consciente odontológica, esto quiere decir que al niño, adolescente, adulto o personas con capacidades diferentes, los sedo para que el odontólogo trabaje en su boca.

La anestesiología no solo es una especialidad de la medicina, sino un arte, el arte del buen dormir. Parece mágico, un paciente sencillamente duerme y despierta y uno le dice ‘¡ya terminó todo!’, se despierta sin dolor, ya operado”.

¿Qué riesgos existen en la aplicación de la anestesia?

­Siempre le digo a mis pacientes que todo en la vida tiene un riesgo, pero que voy a poner el máximo de mis conocimientos y le garantizo que el hospital tiene todo lo necesario para que todo salga bien y siempre poniendo las manos en Dios, primero.

¿Qué es lo que más le gusta de Nicaragua?

La gente es idéntica al puertorriqueño, lo único es que el nicaragüense inicialmente es serio cuando conoce a un extraño, pero cuando ya habla, ya viene la atención, el aprecio, la ayuda espontánea. El puertorriqueño es más efusivo, apasionado, ¡es el Caribe! Creo que de toda Centroamérica el pueblo que más se parece al de mi país es el nicaragüense, por su hospitalidad, cariño, por lo trabajador que es, y porque siempre tiene un motivo para celebrar.

¿Algún recuerdo inolvidable de su niñez?

Cuando tenía como 16 años fui con un grupo de adolescentes de mi iglesia a Barquisimeto, Venezuela, a una zona muy pobre, a impartir talleres, y vi la alegría de aquellos niños a los que les enseñamos la vida de Jesucristo, con marionetas de calcetines. Allí compartimos con los demás y dormimos en hamacas, fue una experiencia que me marcó.

¿A usted le gusta bailar?

Soy caribeña total, bailo sin música, boleros románticos antiguos del danzón, reggaetón, rumba, chachachá, merengue, la música va conmigo todo el tiempo.

En pocas palabras, ¿cómo se define usted?

Soy alegre, sincera, apasionada de lo que hago y lo que quiero, preocupada por las causas sociales; una persona que brinda felicidad y alegría y que quiere felicidad y alegría donde llega.

¿Qué películas le gustan?

La verdad es que me gusta cualquier tipo de película mientras cumpla con estos requisitos: que me haga reír, llorar, pensar, tenga un mensaje y si tiene algún efecto especial, que sea perfecto.

¿Cómo se siente de ánimo?

Estoy en la etapa plena de mi vida, de compartir y dejar una huella, porque alguien decía que todo ser humano para ser feliz debe tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro, ya tengo el hijo, planté un árbol, y estoy en el libro.

 

3 hijos tiene la doctora Maysonet.

 

50 AÑOS tiene la doctora Alba.