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¿Le ha pasado que cuando se siente triste o cansado, piensa en el puré de papas de la abuela o en una deliciosa porción de helado? Esto sucede porque su cuerpo normalmente produce una sustancia llamada serotonina, un neurotransmisor que entre otras funciones regula el apetito y que disminuye en situaciones de estrés y angustia, por lo cual el cuerpo pide reponer nuevamente los niveles de esta sustancia. Esto provoca que cuando usted se encuentra en situaciones críticas o estresantes, piense en comida como medio de compensación.

La nutricionista Ana Cristina Gutiérrez afirma que también ese apetito repentino puede deberse a un hábito aprendido en casa, lo que implica que la persona busque estos alimentos más por costumbre que por un requerimiento orgánico.

Pero, ¿representa esto un problema?

Para muchas personas la comida es una forma de recibir un placer o “mimo” después de mucho tiempo de trabajo, de una situación emocional fuerte o de alguna crisis.

Para la mayoría de nosotros, aquellos alimentos que resultan reconfortantes, no son los más saludables, ya que son pocas las personas que piensan en una crujiente ensalada de lechuga o en un mix de vegetales cuando buscan algo de placer en la comida. Normalmente pensamos en helados, pizza o alguna sopa, esto también tiene relación con la textura de los alimentos. De esto surge una valiosa pregunta: ¿Cómo volver más saludables estos platillos? La nutricionista Gutiérrez da a conocer algunas opciones:

Si se le antojan los helados, busque aquellos que sean bajos en grasa o calorías y consuma porciones pequeñas. Es mejor que piense en un pequeño cono de chocolate, a que opte por medio litro de helado.

Si piensa en chocolates en barra, compre los que vienen en tamaños pequeños, preferiblemente en unidad, no la bolsa, y prefiera los oscuros bajos en grasa. 

Si por el contrario, le parece más agradable una sopa caliente, trate de prepararlas caseras, sin grasa y con muchos vegetales. Las que vienen previamente preparadas suelen tener un mayor contenido de sal y de grasa.

Si su opción son los spaghettis con queso, prefiera aquellas pastas que son integrales y agrégueles queso blanco y/o poco queso maduro, procure agregarles vegetales como tomate o bien otros sabores como aceitunas, jamón de pavo, etc. 

Si prefiere el puré, procure prepararlo de distintos tipos, no solo de papa, puede ser puré de brócoli, zanahoria, y agregue poca cantidad de mantequilla o queso crema, y sírvase porciones pequeñas. 

Si piensa en pizza, busque aquellas que tienen queso bajo en grasa, jamón de pavo y mayor cantidad de vegetales como tomate, cebolla, chile dulce, hongos, etc., y  aquellas que son preparadas con salsas de tomate natural. 

Si por el contrario se le antoja una bebida caliente, como el chocolate, preferiblemente compre alguno bajo en calorías y preparado con leche descremada.

“Esto no significa que cuando usted anda antojado de comer algún dulce o esa comida favorita, automáticamente se convierta en un comedor emocional. El comedor emocional es el que siempre cuando está estresado, ansioso o angustiado, corre al refrigerador o a la despensa a revisar qué hay de comer, esa es la diferencia”, asegura Gutiérrez. 

Señales de alerta

Es importante que tenga en cuenta en qué momento sus antojos dejaron de serlo y que usted está comiendo solo por sus emociones y no porque realmente tenga hambre.

Algunas señales le van a indicar que está pasando de darse un “mimo”, a tener un problema de salud. De acuerdo con el Departamento de Psicología de la Clínica Mayo, hay algunos factores que determinan si usted es un comedor emocional, por ejemplo, el aumento desproporcionado en la grasa corporal, si recurre al refrigerador o despensa cada vez que está ansioso, si come excesivamente rápido, si sus pensamientos giran alrededor de la comida, si come más cuando está estresado, o come hasta quedar excesivamente satisfecho. “En esos casos es importante buscar ayuda de un profesional en salud que lo guíe y le ayude a sobrellevar el problema y que esto no afecte su salud”, concluye la experta.

 

SI se le antojan los helados, elija aquellos que sean bajos en grasa o calorías.

 

NO olvide que las ensaladas son ricas en antioxidantes y le ayudan en una alimentación sana.

 

Nutrición. Alimentarse es uno de los placeres más grandes de la vida, pero muchas veces los alimentos que nos satisfacen no son los más saludables.