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Es normal que en algún momento de la vida aparezcan disgustos, decepciones, problemas afectivos, angustia o depresión. Sin embargo, los casos crónicos que alteran las emociones de las personas de forma continua y constante, deben ser tratados por un médico o especialista (psiquiatra o sicólogo). Y aquellos que aparecen en forma momentánea y luego de resueltos se difuman, solo requieren de algunas actitudes para sobreponerse a ellos.

Cuando surge un problema que afecta la buena salud emocional, lo primero que se debe hacer es un reconocimiento del mismo. Aceptar que algo a alguien altera nuestros sentimientos y emociones es el inicio de una mejoría. Mientras no se reconozca el origen de esos sentimientos frustrantes, no hay solución posible.

Según la psicóloga Mariela Fernández de Risso, que escribe para Overblog, “algunas personas necesitan ayuda profesional o religiosa para esta evaluación y reconocimiento”. Siendo así, conversarlo con un sicólogo o un sacerdote de confianza depende de la elección personal, de acuerdo al grado de confianza y diálogo que se tenga con él. Otras prefieren la meditación y el análisis de forma personal. Pero sea cual fuere la forma de llegar a la causa del malestar emocional, es necesario saberlo.

No a la soledad

La soledad es un estado de aislamiento de la persona, que no tiene que ver específicamente con vivir o estar solo. En ocasiones es posible sentirse embargado por un sentimiento de soledad, aun cuando se está rodeado por otras personas. Para mantener una buena salud mental y emocional es imprescindible no sentirse aislado o discriminado. De igual forma, propiciar el acercamiento con los demás a través de encuentros, charlas, comunicaciones online, llamadas telefónicas, visitas, diálogo en los lugares de estudio o trabajo, afecta favorablemente la salud emocional.

El desahogo

Todos los seres humanos pasan por momentos depresivos o de tristeza, porque es parte de la condición humana. Cuando esas circunstancias ocurren, lo que puede darse con mayor o menor frecuencia --de acuerdo al carácter y personalidad de cada uno-- es el desahogo. Hay personas que necesitan llorar, otras gritar, algunas salir a correr o caminar, lo cual es muy beneficioso pues el ejercicio físico estimula la segregación de hormonas que tienen que ver con los estados emocionales positivos.

El llanto y el desahogo son la cura para los dolores del alma. Después de la liberación de las emociones negativas viene la calma y poco a poco se recupera el buen humor, la alegría y el bienestar mental y emocional.

Áreas claves

Existen ocho áreas claves sobre las que se puede trabajar: salud física, familia, desempeño profesional, disfrute, estabilidad económica, estado emocional, religión y espiritualidad. Cuando se levante de la cama, lo mejor es “programarse” para un buen día. Así que inicie el día con una profunda reflexión sobre su valor como persona, miembro de una familia o responsable de una empresa.

 

74 por ciento de las personas en América Latina son felices, según una encuesta de Ipsos Global.

30 minutos de ejercicio diario favorecen tu salud física y emocional.