•  |
  •  |

No es extraño que al llegar a losveinte, las personas empiecen a pensar en su futuro, especialmente cuando llegan a la intersección de los veinte y cinco, y pueda ser que más de alguno se sienta inquieto e incluso horrorizado ante esta situación que es inevitable. ¡No se asuste!, pero debe saber que la crisis de los 25 existe.

Ampliamente reconocida en el mundo de la psicología como la crisis del cuarto de vida o del cuarto de siglo, este comportamiento suele aparecer entre las edades de 21 y 29 años, un determinado tiempo en el que las personas llegan a sufrir de un choque conmocional, producto de la experimentación que implica la inmersión en la vida adulta y sus responsabilidades.

Inseguridad

La confusión, la incertidumbre y el miedo al fracaso son los primeros síntomas del inicio en el mundo real y posiblemente, una vida adulta muy diferente a la que la persona imaginaba. Según especialistas en psicología, durante esta etapa “Queremos crecer, sí pero no”, pues las actitudes revelan que no somos personas mayores, pero tampoco somos niños. La gente vive entre la nostalgia del pasado, la inseguridad del presente y la incertidumbre del futuro. Suelen decir que “se nos pasa el arroz”, pero que estamos “en la flor de la vida” y comienzan las preguntas, como: ¿Dónde estaremos dentro de un año? y la verdad es que ni siquiera se sabe con certeza que dónde se está hoy.

Cambios

La crisis del cuarto de siglo regala un período de reflexión para analizar diferentes esquemas de la vida, como: el trabajo, la pareja y los amigos. Por ejemplo, las relaciones de pareja se vuelven más maduras, estables y profundas, y ya no es tan ridículo pensar en hijos, casa y boda, aunque sea a largo plazo.

De igual forma, es complicado coordinar horarios y el círculo de amistades se hace más pequeño. Se anhela la vida del estudiante, sin más preocupación que la de aprobar, y se olvida disfrutar de la edad actual, que no volverá, pero que está llena de beneficios mayores, como: independencia, nuevos amigos, sueldo, madurez, estabilidad en la pareja y otros.

La clave

La crisis es menos crisis si se mira como un cambio y como una oportunidad que permita encontrar la verdadera vocación que los haga felices para descubrir y desarrollar todas las capacidades personales; a fin de esbozar lo que desearían ser, esforzarse y planificar el futuro.

 

A partir de los 20 años, los jóvenes experimentan un hundimiento mental en su comportamiento.

 

Si sientes temores por cumplir años busca un especialista.

No olvides que el aumento de la edad es también crecimiento personal o madurez.