María Marín
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Diariamente en mi programa de radio traigo tópicos del amor y la superación personal para debatirlos con mis oyentes. Recientemente le hice esta pregunta a mi audiencia: ¿Crees que la gente puede cambiar? Ese día, la primera llamada que tomé en el programa fue de un señor que me dijo: “María, la gente no cambia, lo más que haría por cambiar sería dejarle de poner azúcar al café y ponerle sacarina”. Me dio mucha gracia la ingeniosa explicación que me dio el caballero, pero yo sabía la seriedad de su respuesta. Y es que uno de los retos más grandes que tenemos en la vida es tratar de cambiar a alguien, especialmente si se trata de nuestra pareja.
Si la gente puede cambiar o no, siempre será un tema muy debatible. Lo que sí puedo asegurar es que hay una cosa que jamás podrás cambiarle a tu pareja y es la relación que tenga con su familia.
Tal vez tu amorcito se lleva de una manera muy extraña con sus seres queridos. Un día conviven a las mil maravillas y la próxima semana no se pueden ver ni en pintura. Y tú no puedes entender la dinámica que existe entre ellos.
Las relaciones entre familiares son siempre las más intensas y más complicadas, en gran parte debido a que se forman cuando somos tan solo niños y no podemos escoger lo que nos gusta o nos disgusta de quienes nos rodean. La relación de alguien con sus padres o hermanos es compleja, porque involucra la historia, las experiencias, la comunicación, lazos biológicos e influencia psicológica y muchas cosas más que los unen y forman su dinámica familiar, la cual es única y especial, sea buena o mala. Te aconsejo que no trates de entender la relación que tiene tu pareja con su familia y mucho menos trates de cambiarla, porque estarás perdiendo tu tiempo. Además seamos honestos, la relación que tienes tú con los tuyos tal vez sea igual de extraña.

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