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Uno de los motivos más frecuentes de consulta en niños después del año de edad, es la falta de apetito o la apreciación que tiene la mamá sobre de que su niño está comiendo mal, refiere la Pediatra Magdalena Cerón. Según la especialista  esta situación condiciona la angustia en las madres, pues enseguida se piensa que el niño va a sufrir de desnutrición, que tiene parásitos o que tal vez hasta tiene alguna enfermedad grave, todo lo cual genera una situación tensa entre el binomio madre e hijo, puntualiza la experta.

Causas

Normalmente, algunos padres se preocupan de que sus hijos no despierten el apetito ante la comida, es por ello que los papás permiten que el niño coma cuando quiera y lo que quiera sin disciplina ni horario, provocando que el niño domine la situación, en la cual los padres se ven obligados a recompensarlos con leche o golosinas, generando así que los infantes se muestren atraídos por otras comidas que no son nada saludables o nutritivas.

Otra causa puede ser las infecciones parasitarias que provocan una falta de apetito, además de otras causas de origen infeccioso, provocadas por virus o bacterias que pueden estar ocultas y que deben ser debidamente atendidas como por ejemplo; la infección de vías urinarias. Es importante también mencionar que cuando existen problemas emocionales en el núcleo familiar y los niños logran percibir un ambiente agresivo, hostil, violento, o incluso indiferente hacia ellos, pueden manifestar su angustia mediante rebeldía para comer, consiguiendo de esta forma captar la atención de los padres o adultos que les rodean.

¿Cómo despertar su apetito?
Según la nutricionista María Isabel Quiñónez, la alimentación de los niños debe darse con todo el amor y la paciencia que los padres puedan mostrar a sus hijos. También los padres deben ofrecer sus alimentos balanceados que tengan una buena presentación en el plato, pues según la nutricionista, hay que recordar que “la comida entra por la vista”, por lo que se debe de crear y diseñar platos con muchos colores y formas, como de árboles, hojas, carritos, flores y otras figuras que pueden ser adornadas con las frutas y vegetales, a fin de que llamen la atención del infante.

Por su parte, la Dra. Ivania González, especialista en Nutrición Pediátrica, indica que cuando el niño no tenga apetito, en primer lugar los padres deben acudir al pediatra para evaluar si el menor no tiene apetito por una condición médica o por otra situación que requiera un tratamiento.