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“Lo que comemos influye en nuestro humor, pero también en nuestro rendimiento intelectual", expresó la nutricionista María Isabel Quiñónez, que a la vez dijo que la memoria, la concentración y el aprendizaje son funciones cognitivas que pueden reforzarse a través de la comida.

Según la experta, la reconocida nutricionista Jean Marie Bourre, miembro de la Academia Nacional de Medicina de Francia, ha manifestado que son cerca de cuarenta las sustancias indispensables para el cerebro: 13 vitaminas, 15 minerales, los oligoelementos, 8 aminoácidos y, según la edad, entre 2 y 4 ácidos grasos; todos ellos correspondientes a una centena de alimentos diferentes, de los cuales comemos en no menos de diez días.

Para que una alimentación sea completa se deben incluir todos los grupos de alimentos: frutas y verduras, lácteos, productos de origen animal, carbohidratos, grasas y azúcares; todo ello, en las porciones adecuadas para cada persona, pues cada grupo de alimento realiza funciones específicas en nuestro organismo, lo que contribuye a su buen desarrollo.

Azúcar y más azúcar
El cerebro es un gran consumidor de energía y su principal carburante es el azúcar, que no debe faltar. Los azúcares lentos (pastas y arroz) son preferibles a los azúcares rápidos (los dulces), pues permiten que el aporte de glúcidos al cerebro sea constante, mejorando de esta forma el rendimiento. Por esta razón, antes de un examen o de un esfuerzo intelectual, se recomienda comer un plato de espaguetis o una barra de cereales para recobrar mayor energía.

Piense en la vitamina B
En lo que concierne a las vitaminas, las fundamentales para las capacidades mentales son las que pertenecen al grupo B, comenta la nutricionista. La vitamina B9 (ácido fólico), en particular, permite evitar la fatiga intelectual y esta se  encuentra en las nueces, el queso y en la yema de huevo. La vitamina B1, por su parte, es recomendable tomarla en el desayuno para aumentar la capacidad de concentración durante todo el día. Finalmente, la vitamina B12 permite un desarrollo intelectual armonioso durante la adolescencia.

Tome agua
Las pérdidas de agua son más o menos importantes según la actividad, la temperatura y otros. Sin embargo, la deshidratación, si llega a un determinado nivel, tiende a disminuir el volumen sanguíneo y puede reducir la cantidad de agua en el interior de las células.  Así, la falta de agua en el organismo provoca un descenso en el rendimiento físico y puede afectar a los procesos mentales, por ejemplo a la capacidad de concentración. Por eso es fundamental beber al menos un litro y medio de agua al día, aunque no tenga sed.