María Joaquina Sánchez
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El síndrome de piernas inquietas es una enfermedad poco conocida que provoca síntomas de sensibilidad en las piernas poco antes de ir a dormir, pero que mejoran temporalmente con el movimiento. En ocasiones afecta también a los brazos e incluso puede causar movimientos repentinos de las piernas y puede provocar insomnio, según explica la neuróloga Ana Carolina Vega.

Así, antes o durante el sueño, las personas que padecen de esta enfermedad llegan a experimentar movimientos bruscos en sus extremidades como respuesta a una extraña sensación que los obliga a mover las piernas de forma necesaria. De acuerdo con el ortopedista Dino Aguilar, estos movimientos en las piernas son conocidos como mioclonías.

Causas

Desde el punto de vista de la neuróloga, existen estudios que apuntan a que esta enfermedad tiene un componente de predisposición genética. También, se cree que el padecimiento puede tener relación con el descenso de la dopamina en el organismo, el cual se destaca como un neurotransmisor cerebral responsable de la coordinación de los movimientos.

Entre los síntomas que acompañan a la enfermedad pueden presentarse: movimientos inusuales, contracciones bruscas, sensaciones de calambres, dolor e inquietud en las piernas cuando se está en estado de reposo. No obstante, el médico ortopedista aconseja que para reducir los síntomas de forma momentánea, es necesario que la persona afectada empiece a hacer movimientos con sus piernas.

A la vez, la especialista destaca que este síndrome es de mayor recurrencia en las personas de la tercera edad y que afecta aproximadamente al 15 por ciento de la población, cobrando así una mayor fuerza de predisposición después de los cincuenta años.

Tratamiento

Para asegurar el diagnóstico, el doctor Dino Aguilar, especialista en ortopedia, asegura que si se detecta el deseo recurrente de mover las piernas y si se muestra inquietud por el empeoramiento nocturno de los síntomas, en este caso es recomendable realizar un estudio del sueño, conocido como polisomnográfico.

De igual forma, aconseja que para tratar esta patología se necesita acudir a terapia y estudiar el caso individual, ya que si se origina efectivamente por un descenso en la liberación de dopamina, hay algunos medicamentos que podrían ayudar. En otros casos, en algunos pacientes se ha encontrado efectividad con la implementación de fármacos utilizados para el mal de Parkinson.

50 a más son las edades en que las personas son propensas a padecer este sindrome.