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Proveniente de una de las 46 familias fundadoras de Managua, el doctor Guillermo Molina Peña es una verdadera institución de la Medicina Interna en nuestro país.

Recientemente le fue dedicado el XXIII Congreso de Medicina Interna, celebrado en Managua, como reconocimiento por su dedicación a la profesión.

¿Por qué decidió ser médico? 

Mi mamá recuerda con algo de gracia que cuando estaba pequeño y no podía hablar yo decía que quería ser médico y “"fer"”, que era chofer de mi propio carro. Desde hace 48 años ejerzo la Medicina. Inicié en Managua y por temas políticos tuve que irme a México para terminar mis estudios en la Universidad Autónoma de Guadalajara y en el Centro Médico Nacional de México.

¿Por qué eligió Medicina Interna?

Yo quería ser cirujano, sin embargo, después del terremoto hice el internado aquí y me tocó atender a una muchacha de la vida alegre, que dicen no es tan alegre, a la que le habían pegado un balazo que le rebotó en una costilla y le hizo 22 perforaciones en el intestino. Fui   segundo ayudante en la cirugía y estaba separando la herida para que trabajaran los médicos y mientras llamaban al especialista me dejaron con un separador y me dormí. En ese momento me di cuenta de que no era lo mío. Después de esto decanté por la Medicina Interna y me especialicé en Cuidados Intensivos.

¿Cómo es la experiencia de trabajar con pacientes críticos?

Es muy dura y satisfactoria a la vez. En cuidados intensivos el índice de mortalidad es del 20 al 25%. Debo decir que a esa instancia llega la persona en estado crítico, pero que tiene alguna posibilidad de sanar. Es imposible no encariñarse con los pacientes y uno sufre. Recuerdo a un muchacho que falleció por leucemia y los cuatro médicos que atendíamos cuidados intensivos lloramos su muerte. Sin embargo, es bonito poder salvar a alguien y entregárselo a su familia después de luchar con la propia muerte.

¿Cómo ve la situación de la Medicina actualmente?

La Medicina ha entrado en una fase más mercantilista y ha ido quedando de un lado la vocación y el interés por servirle a la gente sin pensar en el dinero. Sin embargo, hay que decir que también nos enfrentamos al problema de las demandas porque la gente piensa que tenemos dinero y nos lo quieren sacar con demandas. Injustamente se han demandado a médicos y los han echado presos. Las auditorías del Minsa son sin los pares, es decir, sin un especialista igual al que se va a evaluar.

¿Ejerce aún la Medicina?

Una vez médico se es médico para siempre. Ya no doy consultas voluminosas, pero sigo atendiendo a mis pacientes viejos. Algunos los he tratado por 20 o 30 años. Ya no puedo estar metido en un hospital porque también estoy jubilado.

¿Qué le pareció que le dedicaran el XXIII congreso de Medicina Interna?

Yo le dije a mis colegas que creo que fue más por cariño que por mis méritos personales que me lo dedicaron. Yo siento que solo he hecho lo que me correspondía hacer. He cumplido con mi deber.

Experiencai que lo avala

Guillermo Molina.
EDAD: 68 AÑOS.

El doctor tiene un gran currículo que incluye haber sido director del hospital Antonio Lenín Fonseca y del hospital Carlos Roberto Huembes, fue jefe de los servicios médicos del Ministerio del Interior, posteriormente jefe nacional de enseñanza del Ministerio de Salud, asesor del ministro de Salud, encargado de posgrados e investigaciones. Actualmente es el decano de la carrera de Medicina en la Universidad Jean Jacques Rousseau, Unijjar, misma que fundó.