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“El poder del profesional está en la lectura y en la humildad”, con esta frase se identifica el médico especialista en diabetología, Harol Fabricio Baltodano Flores, de 40 años de edad, originario de la ciudad de Diriamba.

El doctor compartió que realizó sus estudios secundarios en el Instituto Nacional Diriangén de la ciudad de Diriamba, donde obtuvo buenas calificaciones y además atesora recuerdos inmejorables de su estadía.

Desde los catorce años decidió que sería médico,  porque observaba a su mamá, que es enfermera, cómo consultaba libros de medicina lo que fue enamorandolo de esa profesión.

¿Dónde realizó sus estudios de medicina?

Mi carrera la realicé en la Universidad Autónoma de Nicaragua (UNAN), en el año de 1994 inicié y los culminé en 1998, posteriormente me trasladé a la ciudad de Jinotepe a realizar mi internado rotatorio que es uno de los requerimientos para la carrera y luego hice mi servicio social en la Costa Atlántica y en el hospital Antonio Lenín Fonseca estudié mi especialidad en diabetología.

¿Qué obstáculos tuvo que vencer para poder culminar sus estudios universitarios?

Lo más difícil fue el momento en que decidí viajar diario a Managua y la situación económica era muy difícil, pues yo soy el mayor de tres hermanos y mi mama, siendo enfermera, consiguió una beca con el Ministerio de Salud y a través de esa beca y mis esfuerzos fue que logramos culminar la carrera. También la otra parte difícil era la falta de información, porque en esa época el internet no estaba tan difundido y se hacía más difícil obtener información.

Pero quiero resaltar el obstáculo más difícil que me llevaba hasta la frustración en muchas ocasiones, era cuando llegaba el momento de realizar los trabajos, no teníamos una computadora, los trabajos teníamos que hacerlos a mano y las fotocopias de los libros generaban un gasto muy grande, porque no los podía comprar porque eran carísimos.

¿Quiénes lo motivaron a seguir con sus estudios y no darse por vencido?

Las personas que tuvieron mucho peso para que yo culminara mi carrera muy a pesar de los obstáculos, fueron mis padres, que con mucho esfuerzo me daban para los pasajes y todo lo que necesitaba en la universidad, mis maestros que me animaban porque me decían que yo tenía potencial y también mis compañeros de clases que constantemente me decían que hiciéramos grupos de trabajo para estudiar y ese espíritu de superación a mí me motivaba a seguir adelante.

¿Qué experiencias le han marcado durante su carrera?

Bueno hay muchas, la verdad es que la que más me ha gustado ha sido cuando por medio de una tómbola me dijeron que mi servicio social lo tenía que realizar en la Costa Atlántica, en Laguna de Perlas, decidí conocer esa parte de Nicaragua y la verdad no me arrepiento.

¿Qué fue lo más difícil que pudo haber vivido en la Costa Atlántica?

Lo más duro fue no tener acceso a muchas comunidades que ni a pie ni a caballo podía entrar a dar asistencia médica, eso me entristecía mucho, también el tener que adaptarme a la zona donde hay mucho tráfico de droga, eso me aterrorizaba porque en ocasiones tenía que hacer de médico forense e ir a recoger cuerpos al fondo del mar, eso para mí era triste.
Otro obstáculo que me tocó vencer fue el del idioma, ya que ahí hablan el misquito y el inglés y pues yo solo sabía español, me propuse aprender los dos idiomas y lo logré, porque los pacientes se merecían que yo los atendiera bien y que me pudieran  entender el diagnóstico.

A través del tiempo, ¿cómo ha sido el trato con sus pacientes?

La verdad que en todos los centros donde yo he brindado mis servicios como médico, he tratado de darle confianza a las personas, los trato de una manera muy natural, bromeo con ellos creo que más que pacientes he ganado muchos amigos, que me tratan muy bien y yo a ellos.

¿Cómo es usted en su vida cotidiana?

Soy muy extrovertido, me gusta viajar mucho, de mi linda Nicaragua los únicos lugares que no conozco solo son dos ciudades, he probado muchas comidas raras y como soy soltero, sin hijos y sin compromisos pues me dedico en mis tiempos libres a leer la Biblia, literatura y novelas.

¿Por qué le gusta leer y no utilizar la tecnología?

Creo que los profesionales tenemos que leer, porque nos tenemos que actualizar, la tecnología solo viene a poner perezoso al cerebro y yo cuando toco un libro lo desmenuzo, más cuando se trata de historia, creo que debemos inculcar a los niños y jóvenes a que lean los libros y se instruyan en cosas que les beneficien, la tecnología es importante, pero muchas veces tiene mucha basura y los que no la saben usar más bien retrasa sus mentes.

Actualmente, ¿qué está haciendo usted?

Bueno, yo presto servicios profesionales como médico en el Silais-Carazo, ahí llevo la coordinación de un programa de gobierno que tiene por nombre “Todos con Vos” y tiene la obligación de atender a todas las personas con discapacidad, yo ahí he puesto prótesis de ojos y doy capacitaciones a las familias que están luchando con este tipo de personas, además de dar consultas privadas en mi consultorio que lo tengo en mi casa de habitación.

¿Cómo se ve en un futuro?

Ay, pues me veo casado, con dos hijos y quiero disfrutarlos, creo que es suficiente ya de estudios y de soltería, opino que ya es tiempo y que en esta vida uno necesita de los hijos y que la soledad no es buena, yo no quiero morir solo.

¿Cuál es el mensaje que le brinda a la juventud Nicaragüense?

Que estudien, que se preparen y que luchen por lo que quieren, que sean autodidactas y que  entiendan que no es el profesor ni el instituto el que les va a garantizar a que ellos entren a una universidad, es su esfuerzo, dedicación y entrega, porque cuando uno se traza un plan de vida uno tiene que incidir en lograrlo, veo que la juventud solo está viviendo el momento y no viviendo para el futuro. Al finalizar la entrevista con el especialista en diabetología, este la culmino con una frase muy suya la cual día a día lo hace tener siempre los pies sobre la tierra y recordar de donde viene: “La medicina es más humanista que mercantilista”.