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“Me duelen los huesos a causa del frío”, es una de las expresiones más utilizadas por aquellas personas que por tener antiguas fracturas de hueso o una cicatriz son sensibles a los cambios de tiempo, según el reumatólogo Miguel Rivas. En su opinión, el vínculo entre el estado del tiempo y la salud va mucho más allá de un mito popular, pues casi siempre son los abuelitos los que pueden predecir por medio de sus dolencias si va a llover o si hará frío, y es que el saber popular se basa en hechos empíricos que luego son comprobados por métodos científicos.

El especialista señala que la humedad o las variaciones bruscas en la presión atmosférica sí pueden influir sobre las patologías reumatológicas, de ahí que las personas puedan manifestar síntomas de dolor y sentir una mayor rigidez en las articulaciones y ligamentos afectados por reumatismo. Entre las condiciones climatológicas que agravan los síntomas de enfermedades reumáticas sobresalen la artrosis, artritis y tendinitis. 

Desde el punto de vista de la psicóloga Luisa Marina González, el saber popular sobre este tipo de temas se ha convertido en objeto de estudio y expresa que los psicólogos ya utilizan el término “ciclonopatía” para describir la sensación de malestar que se experimenta debido a los cambios de tiempo o de la presión atmosférica.

¿Por qué ocurre?

“Las variaciones bruscas en la presión atmosférica tienen una acción sobre el cuerpo. La explicación está relacionada con los estudios de la física, en la que los  iones presentes en la atmósfera tienen mucho que ver en cuanto a la reacción de dolor en las articulaciones y sensibilidad en las cicatrices”, expresa Rivas. Para un mayor entendimiento, los iones son partículas eléctricas que hay en la atmósfera y el cuerpo es altamente sensible a estas cargas eléctricas. 

Todos tenemos comandos eléctricos en el cuerpo y ese aumento del dolor en determinadas partes está íntimamente ligado con la eléctrica del ambiente, y por tanto con los iones de oxígeno. De esta forma cuando en la atmósfera aumenta la concentración de iones (partículas eléctricas), los receptores nerviosos del cuerpo las captan y pueden aumentar nuestra sensibilidad. Ese aumento en la sensibilidad de los receptores del cuerpo hace que las viejas lesiones que en condiciones normales duelen moderadamente, en días de tormenta o mucha humedad puedan volverse algo difícil de tolerar.

Para prevenir

El reumatólogo insiste en que desde la infancia, una dieta equilibrada, rica en calcio y vitamina D, que incluya derivados lácteos, pescados, frutas y verduras, es eficaz para prevenir múltiples enfermedades. Ya en nuestra vida adulta es necesario salir a tomar el sol de forma regular, al menos quince minutos diarios, con las precauciones debidas. 

También es importante no ingerir grandes porciones de carne, ya que sus proteínas favorecen el malestar provocado por el clima. En su lugar, el consumo de frutas y verduras, así como la ingesta de abundante líquido para contrarrestar la inestabilidad que pueda sentir el organismo, son vitales para llevar una vida saludable. Es necesario evitar el exceso de sal en las comidas y practicar ejercicio regularmente; por lo menos tres días por semana, sobre todo quienes padecen problemas articulares, aconseja Rivas.