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La constante de bajar de peso es uno de los problemas en el que piensan la mayoría de las personas, especialmente las mujeres. Matarnos de hambre, sudar la gota gorda en los gimnasios o inclinarnos por comprar productos nutritivos en los supermercados, son elecciones que deben implementarse con medida y si es posible bajo asesoría nutricional.

“Hacer dieta no es solo comer verduras, alimentos light y evitar grasas, una buena dieta  incluye lo anterior, pero también hay que recordar que nuestro organismo necesita de muchos nutrientes, por lo que nuestro plato debe ser variado”, señala la nutricionista de origen costarricense, Ana Cristina Gutiérrez, quien es asesora nutricional de Herbalife.

Sobre las calorías

La experta explica que las calorías son simplemente una medida de energía, es decir la energía calorífica que aporta cada cosa que comemos. Las calorías son como “el combustible” que requiere nuestro organismo para poder funcionar, pues hasta acciones involuntarias como respirar y hacer la digestión consumen calorías. Ahora bien, ¿cuántas calorías necesitamos?, la nutricionista indica que esto dependerá del sexo, la edad, el estado fisiológico y la intensidad de la actividad que realice cada persona. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud recomienda que para una mujer de 30 años con un peso aproximado de 130 libras y una actividad física moderada, su consumo dietético de calorías debe ser 2,200 kcal.2 litros de agua al día pueden hacerte perder cerca de 96 calorías.

Antes que iniciés una dieta es importante que tomés en cuenta que sano y natural no siempre son menos calorías. La razón es que menos calorías significa que no tenemos la seguridad sobre qué nutrientes le estamos aportando a nuestro organismo. “Por ejemplo, si comemos muy poquito y el resto del día nos la pasamos picando galletitas o barras integrales, la nutrición de nuestro cuerpo va a ser deficiente, porque nos harían falta vitaminas, proteínas, minerales y otros”, puntualiza Gutiérrez.

Entonces, para deshacerte de algunas libras, el balance calórico negativo es imprescindible. En otras palabras, “las calorías que vayamos a comer que tengan calidad y no cantidad. Debemos consumir más frutas, verduras, granos integrales, carnes magras, más grasas saludables y lácteos descremados”, insiste la nutricionista. También, la experta agrega que si consumimos muy pocas calorías por alguna situación de nuestra vida y después llegáramos a consumir muchas calorías, el resultado final terminaría en una ganancia de peso.

Las claves

Una manera sencilla de comenzar a perder peso es suprimir las calorías procedentes de azúcar líquido, como las bebidas gaseosas, zumos de fruta, leche con chocolate y otras bebidas azucaradas. Es fundamental saber que el cerebro no registra las calorías presentes en líquidos de la misma forma que registra las calorías presentes en sólidos.

En cambio, beber 2 litros de agua al día pueden hacerte perder cerca de 96 calorías más al día. Se aconseja tomar agua antes de las comidas, puesto que esto ayuda a disminuir el hambre. Las bebidas que contienen cafeína, como el café y el té, también son excelentes para perder peso, puesto que la cafeína puede ayudar a acelerar el metabolismo.

De igual forma, una dieta baja en carbohidratos provoca una disminución del apetito y automáticamente, se ingieren menos calorías. “De acuerdo con varios estudios, seguir una dieta baja en carbohidratos puede hacerte perder 2-3 veces más peso que una dieta baja en grasa y restringida de calorías, dice Gutiérrez, si no querés hacer una dieta baja en carbohidratos, intentá ingerir carbohidratos ricos en fibra y de calidad que provengan de alimentos integrales y de un solo ingrediente.

Cuando se trata de perder peso, la proteína es el rey de los nutrientes. Consumir más proteína puede reducir el apetito, disminuir los antojos en un 60 % y aumentar la cantidad de calorías que quemás. Pollo, jamón, pavo, pescado, leche, pasta, soja, huevo, son esos alimentos en donde podés encontrar la proteína. Cuando salgás a comer a la calle, tratá de consumir alimentos menos refinados y empacados, y mejor optá por pedir platos que tengan alimentos frescos como las ensaladas y verduras, nada lleno de panes o harinas, porque nuestra flora bacteriana se acostumbra a esos alimentos y a nuestro organismo le cuesta absorberlos.