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Por naturaleza, a medida que pasan los años nuestro cuerpo va experimentando cambios tanto internos como externos, y un ejemplo de ello es qué tan flexibles nos conservamos, o lo que es lo mismo: qué tanto podemos estirarnos, y hay quienes dicen que entre más flexibles seamos, mejores destrezas podemos realizar con nuestro cuerpo. El entrenador personal de Athletic Gym, Miguel Gutiérrez destaca que el estado de nuestros músculos es el que nos permite el desarrollo de nuestra flexibilidad, de ahí que señale que un exceso de sedentarismo y la poca actividad, aunada a una alimentación pobre en nutrientes (proteínas, vitaminas, minerales), sean determinantes para perder dicha capacidad.

El experto explica que las articulaciones están sujetas por un conjunto de músculos y de ligamentos. Con el tiempo, y en caso de falta de actividad física, las articulaciones tienden a entumecerse y los músculos pierden su capacidad para encogerse y estirarse a la hora de realizar movimientos. Por otro lado, “un exceso de deporte también puede tener repercusiones sobre nuestra flexibilidad. Los ejercicios intensivos trabajan demasiado los músculos que los predisponen a un riesgo de sufrir un desgarre o rotura”, manifiesta Gutiérrez. A continuación, el experto nos brinda una especie de guía sobre cómo podemos flexionar las diferentes partes de nuestro cuerpo.

Brazos

A manera de ejercicio de calentamiento, con las manos previamente entrelazadas, estiramos los brazos por detrás de la cabeza y tiramos hacia atrás, sin hacer mucha fuerza, durante el movimiento, se debe mantener el cuello relajado.

La acción se debe repetir tres veces durante 12 segundos, guardando una pausa de 5 segundos, entre cada una de ellas. La flexión de los codos, también es importante como ejercicio para las articulaciones. Se debe flexionar el codo a la altura del pecho, y con la mano contraria, empujarlo hacia el hombro. El ejercicio se debe practicar con ambos brazos, por espacio de diez segundos, cada uno.

Para la pelvis

Este ejercicio te ayudará a fortalecer también la zona lumbar, abdominal y los glúteos. El ejercicio se puede realizar sentada sobre el piso o sobre la cama. Se debe juntar las palmas de los pies, colocando las manos en los tobillos. El movimiento consiste en intentar bajar las piernas hasta que toquen el suelo y luego levantarlas lentamente.

Piernas

Mantener los pies flexibles nos servirá para evitar lesiones, fatiga y problemas relacionados a la mala postura. Para aliviar la tensión de los pies, podés colocar tu pie sobre la pierna contraria y flexionar los dedos hacia atrás con una mano y sujetando el talón con la otra. Para trabajar la flexibilidad de las piernas, basta con ponernos de pie con las piernas separadas e inclinarnos lentamente hasta tocar el suelo con los brazos extendidos; la posición debe mantenerse entre 15 a 20 segundos.

Otra manera tradicional de ejercitar la flexibilidad de las piernas, consiste en inclinarse hacia un lado, manteniendo una pierna extendida y la otra flexionada. Este ejercicio es ideal para trabajar los abductores y la posición igualmente debe mantenerse por unos segundos, antes de realizarla con la pierna opuesta. Una propuesta más de estiramiento que puede llevarte un poco más de esfuerzo consiste en que te pongás de pie, crucés las piernas y vayás inclinando el tronco, hasta tocar el suelo con los brazos extendidos.

Para el pecho

Los ejercicios destinados a esta parte del cuerpo, se componen de tres movimientos básicos, dice el entrenador. El primero corresponde a los estiramientos de los brazos hacia arriba. El segundo consiste en estiramientos hacia atrás, mediante la apertura de los brazos. El último movimiento se refiere a los estiramientos desde abajo hacia arriba, con los brazos entrelazados por detrás del tronco.

Cuello

Para trabajar la parte lateral del cuello, debemos mantener la espalda recta y la vista al frente e inclinar la cabeza hacia un lado, pudiendo utilizar el hombro como apoyo. La posición debe mantenerse durante unos segundos y luego, se cambia de lado. Luego, con las manos entrelazadas alrededor de la nuca, inclinamos la cabeza, llevando la barbilla hacia el pecho. Suavemente levantamos la cabeza y repetimos el ejercicio cuatro veces más. Para finalizar, realizamos un ejercicio sencillo que consiste en dar giros con la cabeza hacia uno y otro lado, con el objeto de estirar el cuello completamente.