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Con el consumo de comida chatarra y malos hábitos alimenticios, es evidente la puesta en riesgo de nuestra salud, uno de los principales órganos afectados es el hígado y quizás también es uno de los que le brindamos poco cuido, sin saber que su función es primordial para la vida.

El médico internista Lombardo Espinoza manifiesta que el hígado “prácticamente es el laboratorio del cuerpo, en él se procesan todas las sustancias extraídas de los alimentos y también todos los medicamentos que la persona ingiere.

Podemos decir que es un filtro que metaboliza absolutamente todo, de ahí que este órgano sea de vital importancia para el ser humano”.

En esta entrevista el internista explica qué alimentos dañan el hígado y sobre todo las consecuencias de no tratar el hígado graso.

¿Es verdad que el hígado puede regenerarse cuando se cercena una parte de él?

En realidad el hígado tiene la capacidad de autorregenerarse, es uno de los pocos órganos del cuerpo, por no decir el único, que tiene esa capacidad. Sin embargo, es importante señalar que no es que te va a crecer el hígado nuevamente sino que consiste en que la parte funcional que queda todavía después de una lobotomía, el procedimiento que se aplica para cortar una parte del órgano, las funciones las asume la parte restante. Así que no vuelve a crecer, pero la parte que quedó asume el rol de la que ya no está.

¿Cuáles son las enfermedades que más atacan al hígado?

En orden de frecuencia podríamos hablar que la primera es el hígado graso, que es el nombre más común de esta patología que médicamente tiene el nombre de estatosis hepática. Si seguimos enumerando podemos referir que la cirrosis hepática es una de las enfermedades más frecuentes. Entre las menos frecuentes están las enfermedades autoinmunes.

¿Cuáles son las enfermedades autoinmunes del hígado?

La más común aunque recalco que son poco frecuentes, es la cirrosis biliar primaria que es una enfermedad propiamente causada en el hígado por unos anticuerpos que atacan al hígado, son los anticuerpos antimitocondriales.

Esta enfermedad es poco frecuente pero hay que pensar en ella cuando hay alteraciones en el hígado.

¿Cuáles son las señales de alerta para conocer que nuestro hígado no está funcionando adecuadamente?

Normalmente cuando hay problemas en el hígado, y específicamente cuando se trata de hígado graso, puede haber un ligero dolor en el cuadrante superior derecho, que es debajo de la costilla derecha. Hay un poco de dolor porque al llenarse de grasa el hígado tiende a crecer, posteriormente puede dar náusea, estreñimiento, entre otros signos.

¿Cómo se obtiene el diagnóstico de las patologías hepáticas?

El método diagnóstico más común es el ultrasonido abdominal, que refleja cambios notables en el hígado. Cuando hay grasa se advierte un color blanco, pero también se pueden practicar pruebas de laboratorios que indican alteraciones funcionales. Desde 1950 se había diagnosticado el hígado graso, porque en algunas biopsias de pacientes que iban a la guerra se veía la superficie blanquecina. Desde ese momento se ha visto la incidencia de una mala alimentación en la alteración de las funciones hepáticas.

¿Cuáles son los principales enemigos del hígado?

El número uno es el alcohol, posteriormente la mala alimentación. Una dieta alta en grasas, en calorías, altas en azúcares son los principales enemigos del hígado.

¿Qué sucede con la reutilización del aceite?

Se convierte en grasas sobresaturadas y son mucho más letales para el hígado, pues contienen los residuos de grasas y condimentos de todo lo que se ha freído todas las veces que lo han usado.

¿Cuál es el mecanismo de acción de la grasa en el hígado?

La grasa lo que hace es acumularse en los hepatocitos, que es la célula estructural y funcional del hígado, al acumularse lo que hace es obstruir ese mecanismo funcional y el hígado ya no puede procesar todas las sustancias que la persona ingiere, tampoco los medicamentos.

¿Cómo se trata el hígado graso?

En primera instancia tenemos el cambio en el estilo de vida. Casi el 80% de los casos se resuelven con el cambio de hábitos alimenticios. Una mala alimentación se va a traducir en hígado graso casi siempre, bastará con hacer un poco de ejercicios y comer bien para combatir el hígado graso incluso sin tratamiento farmacológico.

¿Existen fármacos sí para tratarlo?

Sí, están algunos fibratos que pueden ayudar un poco, los aceites como el de bacalao, el Omega 3, pero este último tiene que ser de 1 gramo para que sea funcional.

¿Qué sucede con algunos medicamentos de venta popular que se ofertan como paliativos para el hígado y cuyo consumo está arraigado?

En realidad tienden a ayudar pero no son la base fundamental en el manejo del hígado graso, son coadyuvantes. En un paciente que se prescribe tratamiento farmacológico, este no dará resultado si no cambia su estilo de vida.

¿Qué otras enfermedades se asocian al hígado graso?

Altamente frecuente la diabetes tipo 2 es una de las principales enfermedades asociadas al hígado graso, deben tener claro que la estenosis hepática es una de las principales causas de cirrosis. No hay que pensar que solo quienes consumen alcohol llegan a padecer cirrosis.

¿Qué pasa cuando el hígado sobrepasa los 15 centímetros que debe medir?

Eso se llama hepatomegalia y existen muchas causas para que se presente, una de ellas es el hígado graso.
¿En qué momento traspasamos la frontera de hígado graso a cirrosis?

Cuando el hígado deja de tener la capacidad de sus funciones comienza a sufrir, se va agrandando para tratar de cubrir las necesidades que a través del déficit presenta, cuando se sobresatura, empieza a hacerse pequeño, hace fibrosis hepática y por último llega a la cirrosis.

¿Cuál es la expectativa de vida de un paciente con cirrosis?

La cirrosis hepática se clasifica en tres: A, B y C. Cada una tiene una sobrevida y en la del tipo C es apenas del 30%.

¿Cómo se transforma la vida de una persona diagnosticada con cirrosis?

El cambio es drástico. Tiene que cambiar alimentación y hasta los tratamientos, no se les puede prescribir todo fármaco por las complicaciones de la cirrosis, bajan las plaquetas, hay ictericia, sangrados, etcétera.

¿Qué pasa en un hígado que sufrió hepatitis?

Existen diversos tipos de hepatitis, la más frecuente es la tipo A, que es la que le da con mayor frecuencia a los niños. Pero la B y C pueden llevar a cirrosis hepática.

¿Qué come un paciente con cirrosis?

Para comenzar debe eliminar las carnes rojas, porque tienen ácidos grasos aromáticos que pueden transformarse en amoniaco. En el intestino hay algunas bacterias que producen amoniaco y luego se genera amonio, que si llega al cerebro lo intoxica. La alimentación debe ser muy baja en proteína.

¿Qué relación hay entre lácteos e hígado?

Los lácteos son proteínas y hay que tener mucho cuidado, así que el manejo no solo lo hace el médico internista sino también una nutricionista para calcular el 1.5 gramo del total de proteína se saca la dosis de cada producto pero hasta ahí nomás.