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A la hora de los quehaceres del hogar queremos ser multifuncionales, mientras limpiamos o lavamos la ropa, dejamos en el fuego cocinando el arroz o la carne, a veces nos vamos al baño y nos confiamos en dejar el pan en la tostadora; y cuando regresamos lo que encontramos es el alimento quemado, entonces pensamos en quitarle lo negro y problema resuelto; sin embargo, esta mala costumbre que a simple vista puede parecer inocente, nos acarrea problemas para nuestra salud, según indica la nutricionista Lilliam Pérez.

¿Qué ocurre?

De acuerdo con Pérez, lo que sucede es que cuando calentamos o freímos los alimentos de forma excesiva, transformamos sus nutrientes, se aumentan las cantidades de dióxido de carbono que contienen y toxinas que pasan directamente a nuestro organismo al ingerirlos. En el caso de las toxinas, la experta refiere que estas atacan a nuestras células y pueden traernos muchas enfermedades, por lo tanto, es recomendable que al momento de cocinar los alimentos no haya que recocerlos mucho o pasarlos de tiempo expuestos al fuego, y que en caso de que alguno se queme, lo más adecuado es retirar esa parte o mejor no comerlo.

También, la nutricionista señala que debemos tener en cuenta que las grasas sometidas a temperaturas superiores a 250 grados dejan de ser naturales y que las sustancias tóxicas quedan sobre la superficie de carnes o pescados ahumados. Desde el punto de vista de la especialista, “el alimento que más se quema y se consume en este estado es la carne y es la que más toxinas tiene y más agentes carcinógenos desarrolla, de manera que nos aumenta las probabilidades de sufrir de cáncer en un 60 por ciento”, considera. De ahí, que la especialista recomiende que la mejor forma de cocción y para reducir riesgos sea prepararla en horno o cocida, ya que es más saludable.

Los alimentos quemados inducen el desarrollo del cáncer, Pérez explica que al quemarlos se generan sustancias HAP (hidrocarburos aromáticos policíclicos) que son compuestos entre los que está el dibenzoantraceno y el benzopireno, los cuales tienen la capacidad de mutar y provocar modificaciones en el ADN, aumentando así el riesgo de cáncer.

Ante esta alerta, es importante tener en cuenta los puntos de cocción de cada alimento y no dejarlos ni muy crudos ni muy quemados.

Los recalentados

Otro problema es la comida recalentada, dice Pérez y agrega que hacerlo más de dos veces es muy perjudicial, ya que los nutrientes se reducen y el nivel de dióxido de carbono se multiplica y en vez de nutrir y alimentar, lo que hace es depositar toxinas en el cuerpo. Luego, la consecuencia de este acto la asume el estómago, en cuyo órgano se generan daños porque este no se logra asimilar las sustancias que llevan estas comidas por el exceso de recalentamiento y quemado, de forma que altera sus células, liberando radicales libres y por ende generando cáncer en diversas partes del cuerpo, especialmente de estómago, colon e intestino.

5 TIPS DE ALIMENTACIÓN SANA

1 Bajo vigilancia
Si se va a cocinar con temperaturas altas, es recomendable estar pendiente de los alimentos.

2 En su punto
Es importante aprender a cocinar con la cocción adecuada para no arriesgar la salud.

3 Moderación
La OMS ya ha advertido que comer en exceso carnes procesadas aumenta el riesgo de cáncer colorrectal.

4 Ser precavido
Cuidar lo que comemos es fundamental para mantener una buena salud, optemos mejor por alimentos al horno o cocidos.

5 Ojo con recalentar

Las comidas que son recalentadas más de tres veces alteran nuestras células y son más difíciles para digerirlas.