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El efecto de la eyaculación femenina también conocida como squirt, depende de la interpretación que cada mujer haga sobre ella y del autoconocimiento.

Muchas mujeres que no conocen este fenómeno tienen la sensación de orinarse y bloquean su apertura al placer y con ello la posibilidad de eyacular. Otras, de acuerdo con el sexólogo Óscar Rodríguez, del centro matagalpino Armonía,  pueden tener la sensación de que esto no va a gustar a sus parejas y lo reprimen poniendo así el riesgo de tener un orgasmo al sobrepreocuparse por tal situación. Sin embargo, hay quienes pueden sentirse poderosas y les guste mostrarlo.

Desmitificando

Para alcanzar el squirt, el erotismo, el placer y la excitación suelen ser su antesala; aunque no siempre son conscientes, todas las mujeres pueden experimentar esta respuesta sexual.

El sexólogo Francisco Cabello Santamaría, director del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología,  sostiene que existen dos causas que explican por qué algunas mujeres dicen no eyacular. Por un lado, la eyaculación retrógrada, por la que parte del fluido que se emite va hacia la vejiga, y por otro, que se eyacule una cantidad imperceptible, “todas las mujeres eyaculan, pero en pequeñas cantidades”.

Norma Román Urtiz, psicoterapeuta y terapeuta sexual de la Fundación Sexpol, manifiesta que la imagen de la mujer eyaculadora transmitida desde el mundo de la pornografía en la que la cantidad de líquido eyaculado puede medirse en una taza es la menos frecuente.

Cabello explica que las cantidades varían bastante en las muestras tomadas por distintos autores, desde 50 mililitros hasta lo más habitual, que son unos 4 mililitros. “Pensamos que cuando se eyacula mucho se debe a que por motivos congénitos, las glándulas son más grandes que las de la mayoría”, aclara.

¿Cómo se logra? Hay mujeres que ya son capaces de tenerla con autoestimulación o la penetración, hay mujeres que ya pueden estar eyaculando, pero el volumen eyaculatorio es pequeño y se confunde con el flujo vaginal. Hay mujeres que no tienen tal capacidad y hay otras muchas que seguro no la han descubierto.

“En una situación de excitación y mutuo consentimiento (con una previa plática y comunicación con la pareja sobre la voluntad de buscar, las sensaciones y emociones de cada uno) se tratará de buscar el punto g para estimularlo”, apunta Rodríguez.

Este se encuentra de 3 a 5 centímetros dentro de la vagina en la cara anterior.

“Cualquier hombre o mujer puede introducir su dedo en la vagina de su pareja y hacer un gesto como diciendo “ven aquí”. De esta manera podremos notar un abultamiento del tamaño de una aceituna. En cualquier caso siempre debemos contrastar nuestros descubrimientos con la sensación de mi pareja para poder aprender sobre cada rincón.”.

¿Es posible eyacular sin tener un orgasmo?  Sí, se puede emitir gran cantidad de fluido sin tener un orgasmo, concluye Cabello y matiza, “la gente que habitualmente tiene la sensación de eyacular, suele considerar que cuando el placer es mayor se eyacula de forma más intensa”.

No obstante el sexólogo del Centro Armonía dice que “en ocasiones las fuertes contracciones orgásmicas pueden estimular la eyaculación”.

¿A qué se debe este líquido?

Según Cabello, el líquido se acumula a medida que la mujer se excita y en el momento del orgasmo, la presión en la zona, sumada a las contracciones orgásmicas, produce la secreción.

La uretra femenina mide 3 cm aproximadamente y en ese espacio hay unas 30 glándulas. El fluido está en lo que “algunos autores denominan la próstata femenina”, compuesta por las glándulas uretrales, parauretrales y el conducto de Skene.

Al contrario de lo que se puede pensar, no es ni orina ni líquido lubricante. El fluido es incoloro, inodoro y no mancha; no se le atribuye un sabor concreto de manera generalizada.

No obsesionarse

Lo principal, según Rodríguez es no obsesionarse con encontrarla. Pues cada pareja debe ser consciente que puede o no suceder.

“La actitud de búsqueda debe ser deseable, dinámica, cálida, divertida y no mecánica y fría. Tenemos que pensar que no somos arqueólogos anotando nuestros descubrimientos, estamos en medio de una relación sexual y sería oportuno darle la importancia merecida”, advierte.

El terapeuta  sexual concluye que el que no aparezca la eyaculación, no debería convertirse en un problema, “se puede buscar otro día y si no hay un sinfín de posibilidades placenteras para practicar en pareja, no te obsesiones, disfruta de tus relaciones”.