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Saltó a la producción industrial en los años 30 del siglo pasado, aunque existían modelos rudimentarios ya en 1867. Sin embargo, no ha sido hasta esta última década que la copa menstrual empezó a ser conocida popularmente.

Ahora, cada vez más extendida entre mujeres de todas las edades, internet la ha viralizado y fabricantes como la marca Sileu afirman que este producto va haciéndose, poco a poco, un lugar en el mercado y comiéndole terreno a los productos de siempre.

Pero, ¿qué es exactamente la copa menstrual? Se trata de un producto de higiene íntima femenina, cuya originalidad radica, entre otras cosas, en que es reutilizable.

A diferencia de las compresas y los tampones, la copa menstrual, fabricada en silicona quirúrgica e hipoalergénica, puede llegar a durar unos 10 años “si se hace un buen uso y mantenimiento” de la misma.

“El uso de la copa es una alternativa mucho más sostenible que los productos tradicionales porque supone un ahorro de recursos y evita la generación de muchos residuos”, indica la misma fuente.  

Y es que la cuestión ecológica, sumado al ahorro económico que esto puede suponer para muchas mujeres, uno de los mayores atractivos.

“A un precio más que asequible, entre 10 y 50 dólares, puedo tener un producto que durará años, sin riesgos para mi salud, cómodo y limpio, y mucho más ecológico” explica a EFE  una joven latina de 27 años que comenzó a utilizarla recientemente.

Al preguntarla sobre qué la motivó a utilizarla, responde: “por probar, no pasaba nada. Y tras darle una oportunidad estoy muy contenta”.

Sin embargo, la copa menstrual, que ha pasado de comercializarse a través de internet y en farmacias y tiendas ecológicas o eróticas, a ocupar los estantes de algunos supermercados, despierta todavía ciertas dudas y recelos respecto a su seguridad e higiene.

Ante esto, en la empresa Sileu afirman a EFE que “es el método para la menstruación más higiénico y limpio que existe, puesto que su uso sirve para evitar los restos de fibras y los blanqueantes y químicos tóxicos presentes en compresas y tampones”.

El uso de la copa es una alternativa mucho más sostenible que los productos tradicionales porque supone un ahorro de recursos y evita la generación de muchos residuos”.

En cuanto a su reutililización, aseguran que “al esterilizarla se eliminan al 100% todas las bacterias” algo que, dicen, “evitaría infecciones vaginales, candidiasis y el síndrome del shock tóxico”.

Dicha esterilización, que desde la compañía explican que solo hace falta realizar al final de cada regla, puede hacerse, tanto hirviendo la copa en agua (algo para lo que ofrecen un esterilizador para microondas), como con pastillas. El resto del tiempo basta con “lavarla con agua y, a veces, con jabón neutro”, explica Luna.

La especialista en ginecología y obstetricia Edna Emilia Ruiz, asesora de la empresa fabricante, insiste en la seguridad de la copa: “no causa irritaciones vulvo-vaginales que se pueden presentar con el uso de tampones o compresas ya que la copa menstrual es de material hipoalergénico y no tóxico”.

La OCU aclara que este material del que está hecha, la silicona, “se usa mucho en medicina porque no lleva látex y no genera riesgos para la salud, alergias ni residuos químicos indeseables”.

Ventajas

La doctora Ruiz asegura que este producto, lejos de ser peligroso, previene “complicaciones que se pueden presentar con el uso de tampones como la enfermedad inflamatoria pélvica o infecciones vaginales por restos de material de tampón que, en ocasiones, quedan dentro de vagina”.

La única dificultad radica en aprender a utilizarla, aunque la especialista subraya que “si se hace de manera correcta no representa ningún riesgo para la salud, inclusive es recomendable, ya que es un método gentil con la higiene femenina”.