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¡Hola mi gente fitness!

Esta es una pregunta muy frecuente que muchos nos hacemos cuando comenzamos a entrenar, siempre el tema es muy cultural donde nuestras abuelitas o madres nos dicen: “No te bañés si andás agitado”, y ellas tienen razón, y ahora les explicaré por qué.

Cuando realizamos actividad física, nuestro cuerpo sube la temperatura y la sangre se eleva, causando una dilatación de los vasos sanguíneos que están próximos a la piel, activando las glándulas de transpiración, después de terminar tu entrenamiento, tu cuerpo sigue sudando, el calor se acumula en los músculos porque el corazón baja su ritmo cardiaco, incrementando la temperatura. Realizar una espera de treinta minutos es lo ideal para poder realizar el baño, en ese entonces ya tu cuerpo estará en su temperatura habitual y habrá dejado de transpirar. 

Si realizás el baño inmediatamente después de terminar con tu entrenamiento, es igual de malo, como empezar hacer ejercicio con el cuerpo frio. Los cambios bruscos de temperatura a nivel corporal pueden provocar respuestas fisiológicas no deseadas, como una descompensación en el cuerpo, desencadenando problemas circulatorios y cambios en la presión arterial, se tendrá un riesgo más alto de sufrir una parálisis facial y se seguirá sudando aun después de bañarse.

Pero no termina aquí nuestro cuestionario, ahora nos hacemos esa otra pregunta, ¿agua fría o caliente? Durante tu entrenamiento físico, tu cuerpo acumula ácido láctico. Un baño con agua caliente previene esta acumulación, relajando los músculos y las articulaciones.

El calor hace que la circulación de la sangre se aumente por todo el cuerpo, lo que ayuda a desintoxicar tu sistema, regenerando y sanando más rápido las células.  El calor, el sudor y la relajación pueden estimular el movimiento intestinal. Pero no dejemos atrás los beneficios del agua fría.

El baño con agua fría estimula la desintoxicación de tu piel, evitando infecciones, es también un buen estimulante contra el estrés, cuando exponemos nuestro cuerpo con el agua fría mejoramos esa capacidad de controlar el estrés y nuestro humor se mantiene más agradable todo el día, aumentando nuestra energía. Esto se debe a las terminaciones nerviosas de tu piel, ellas se activan recuperándose más rápido después de un entrenamiento, ayuda también a la estimulación de quemar grasas corporales.

Ahora que ya conocés los beneficios de ambas, nos encontramos con la última pregunta, ¿Cuál debería usar?

Si tu actividad física es un ejercicio de relación como pilates, yoga donde tenés un entrenamiento intermedio es mejor el agua caliente; pero si tu actividad física es intensa como un peleador de artes marciales mixtas o boxeador, definitivamente debés usar agua fría con hielo si fuese necesario para evitar la inflamación y disminuir de los golpes que ha sufrido durante el entrenamiento.

Si sos corredor, realizás ciclismo, crossfit, zumba o entrenamiento de pesas, comenzá tu baño con agua caliente durante 2 a 4 minutos, luego abrí la llave de agua fría durante 1 o 2 minutos. Esto debés realizarlo por 4 veces más, al terminar que sea agua fría. Si no tenés agua caliente a tu alcance, procurá primero bajar tu temperatura corporal, tomarte tu batido posentreno es buena opción y luego realizás tu baño.