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Mateo tiene 5 años, es un niño gentil y risueño. Hace pocos días sus padres le anunciaron que mamá está embarazada y que tendrá una hermanita. Al pequeño le hace ilusión saber que tendrá compañía para crecer, jugar y compartir. Diferente se muestra Rodrigo, un pequeño de la misma edad de Mateo, quien también ha sido notificado de la llegada de un nuevo miembro a su familia, su reacción es de indiferencia, celos, enojo y siente la necesidad de no despegarse de su mamá ni un segundo. 

La psicóloga y entrenadora de talleres de preparación para el parto Sheyla Palacios sostiene que son el tipo de crianza y la edad, dos factores que determinan cómo enfrente un niño la noticia de la llegada de un nuevo miembro a la familia. 

Palacios explica, por ejemplo, que si un niño ha tenido la experiencia de ser hijo único de 4 a 5 años -edad en la que un niño va adquiriendo más conciencia- es muy probable que presente actitudes como la de Rodrigo, debido a que no tiene la oportunidad de compartir con otros niños, por ende cuenta con la total atención de sus padres hacia él. 
Pero, ¿por qué la reacción de Mateo es completamente diferente a la de Rodrigo si ambos son hijos únicos? La especialista explica que la diferencia de estos se encuentra en la crianza, “es cuestión de enseñarles a compartir desde muy chiquitos, no hasta que los padres se enteren de un segundo hijo y eso ¿por qué?, porque cuando llegue al colegio, si no le enseñás, va a tener problemas de integración”. 

Los celos para un niño 

¿Qué son los celos para los pequeños? Palacios sostiene que simplemente es no querer compartir su espacio de infante y el cariño totalitario de los papás. “Se manifiesta porque el padre no lo previno, y ahora está sustituyendo la atención que antes se la daba al niño por otro que viene en camino. Todo viene de la raíz y la raíz se llama papá y mamá, no es que el niño por sí solo presentó ese comportamiento”, sostiene Palacios. 

“Enseñale a un niño desde muy pequeño a compartir y probablemente más adelante lo hago, pero si vos mismo como padre le decís usted no comparte sus juguetes con los niños en el colegio porque se los dañan, entonces ya se les va metiendo en la cabeza que él no puedo compartir, que no es capaz. Entonces todo empieza desde la casa, vos tenés que enseñarle desde lo más básico”, agrega la psicóloga.

Etapas

En muchas ocasiones los celos y las retahílas no son ni tan graves ni tan duraderos como los padres piensan, pues es la forma que tiene el pequeño de expresar sus sentimientos por los cambios, y lo habitual es que desaparezcan cuando se acostumbre a ellos.

De acuerdo con un reportaje publicado por la periodista Beatriz González, del sitio Ser Padres, el niño pasará por tres etapas antes de acoger a su nuevo hermano:
1Protesta. Es la etapa inicial. El pequeño utilizará todo lo que tenga a mano para recuperar esa atención de los padres que antes conseguía sin ningún esfuerzo.

2Desesperación. Ante la falta de respuesta a sus demandas (su hermano sigue en casa) se desespera y puede mostrar cierta ansiedad.

3Adaptación. Por fin, el pequeño se resigna y poco a poco se va acostumbrando a la nueva situación.
Ayudalos a prepararse

Para Palacios, lo ideal es conversar e involucrar a los hijos para que puedan ir entendiendo y adaptándose al acontecimiento de la mejor manera posible, “irlo incluyendo en la decoración de la habitación, respondiéndole sus dudas, sentarse y hablar como que estás hablando con cualquier persona, a veces los adultos como que objetizamos a los niños y creemos que ellos no son personas de decisión y ellos bien pueden desde pequeños tomar la decisión, por ejemplo, de regalarle un juguete a un niño si la mamá lo puede pagar”.

Otra manera es involucrar a la familia y maestra para que el niño se vaya adaptando, “los padres tienen 9 meses de gestación para preparar a la familia y decirle que al nacer el nuevo bebe, él seguirá siendo parte de las prioridades y que les gustaría que ese espacio se respetara cuando ellos lleguen a visitar al nuevo bebe”.

También, es indispensable hacer al niño independiente desde pequeño, porque esto le permitirá crear la capacidad para conseguir las cosas por sí mismos, además les permitirá tolerar mejor que otra persona ocupe el tiempo de sus padres. 

Después del nacimiento

Palacios apunta que es importante que los padres moderen las primeras interacciones entre los nuevos hermanos, “el que el niño se sienta con la voluntad de cooperar en la asistencia del nuevo hermanito me parece genial, pero este debe ser voluntario, como un deber no lo sugiero porque primero le vas a estar quemando una etapa o adelantado una etapa de niño y segundo, no le estás dando su lugar”.

La psicóloga argentina Mora Marengo propone fomentar una relación familiar activa y positiva en estos consejos:

-Compartir momentos de disfrute entre los padres y los hermanos, incentivando el nuevo vínculo fraterno. 

-Es fundamental e imprescindible que los padres encuentren un momento para interactuar con su hijo mayor a solas, sin que la atención esté puesta en el bebé. Que pueda tener un momento de plena y absoluta atención por parte de sus padres. Esto le va a significar al niño que, a pesar de tener un menor tiempo disponible con sus padres, puede disfrutar de ellos y de su atención exclusiva por un momento, todos los días. 

 

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