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Fernando Ruiz es un hombre orquesta al que le gusta tocar todos los instrumentos, es médico general, internista, máster en epidemiología, profesor de medicina, deportista, cantante y guitarrista, pero de todas estas facetas, a la medicina es a la que le ha dedicado su vida entera, carrera que estudió en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNAN-León, donde también hizo su especialidad en medicina interna, profesión que ejerce desde hace 35 años.

Fernando Asunción Ruiz Gutiérrez nació hace 59 años en Managua y tuvo que jugárselas todas para alcanzar uno de los 120 cupos de la única universidad en Nicaragua que ofrecía la carrera de Medicina, ubicada en León, clasificó y cumplió su deseo de servir, vestido de gabacha blanca.

Después de un año de trabajar en Matagalpa, Ruiz Gutiérrez se vino a la capital a laborar al hospital Roberto Calderón, donde atiende todos los días a la población.

¿Qué lo motivó a estudiar Medicina?

Yo admiraba a los médicos, porque notaba que sabían muchísimo de lo que se les preguntara, era admirable por la gran memoria que tenían y daban explicaciones profusas sobre cualquier cosa, y mi papá me reforzó eso porque él quería que estudiara Medicina, empecé a estudiar en 1977, en la época de Somoza y terminé ya con la revolución, en 1983.

¿Cómo era la vida estudiantil de aquellos años?

Cuando terminó la guerra contra Somoza, todos los estudiantes que nos habíamos ido a nuestras casas nos volvimos a reintegrar a los estudios, fui brigadista de salud, me mandaron a los cortes de algodón, porque teníamos que ir, me imagino por cosas de concientización, pero la verdad es que fuimos a estorbar, éramos pésimos trabajadores y el desempeño era bien pobre, ni comparado con un hombre del campo que podía cortar hasta un quintal de algodón, nosotros apenas podíamos cortar hasta 10 libras, no hacíamos nada, llegábamos a estorbar y a asolearnos.

¿Qué ventajas encontró usted en esta especialidad que no encontró en otras?

La medicina interna es la madre de las especialidades, de allí depende cardiología, neurología, gastroenterología, oncología, se maneja una gran cantidad de información, el desarrollo en la atención de los pacientes es bastante grande, y eso a uno le permite desarrollarse realmente como médico. El internista es la persona que tiene mucha relación con el paciente y esa es una parte que llena el concepto de médico que uno tiene, la atención y relación con el paciente.

¿Cuáles son las cosas que usted aprecia en las personas?

Es importante ser honesto y responsable en cualquier persona, no sé por qué hay personas que han agarrado la costumbre de echar para atrás su palabra y no es responsable consigo mismo, quedamos en hacer una reunión y de repente llama y dice –“mire, no voy a llegar porque tuve un problema”- esa es una mala costumbre, ser irresponsable, y la otra cosa es ser claro en las acciones que uno hace y en la conducta de uno, ser honesto.

¿Cuál de sus cualidades cree que destacan más su personalidad?

Soy dedicado con lo que yo hago, es parte de la conciencia de lo que hago, si me pongo a hacer algo, realmente me pongo a hacerlo bien.

Si algún día usted escribiera su autobiografía, ¿cómo la titularía?

Una vez mi esposa me preguntó cómo puedo hacer tantas cosas, porque soy epidemiólogo, profesor de medicina, me desarrollo en el deporte y la música, podría decir que soy una persona que abarca muchos campos, soy muy diversificado, hago muchas cosas, sí, eso sería, ¡Diversificado!

¿Qué deportes practica?

Yo he sido toda la vida deportista, actualmente voy a cumplir 10 años de ser ciclista de montaña, participo en competencias nacionales y dos veces he llegado en tercer lugar, y como hay que ser dedicado, hay que entrenar de verdad y este entrenamiento puede requerir hacer 200 o 300 kilómetros a la semana, los hago y los sigo haciendo.

¿Qué hace en la música?

Soy guitarrista y tenemos un grupo musical que se llama Galenos, canto y toco la guitarra, a veces hago requinto y otras hago guitarra rítmica. Hace más de 10 años grabamos un disco que debe andar por ahí, pero no se comercializó, fue un disco para insumo familiar, de pura música nicaragüense, de Camilo Zapata, Adán Torres y otros, después le hacemos un poco al alboroto con cumbias, salsas y todas esas cosas, donde más tocamos es en mi Viejo Ranchito.

¿Qué es lo más alocado que ha hecho en su vida?

Tal vez no tanto, parrandear con mis amigos, porque yo ni siquiera tomaba mucho alcohol, medio hacía la mueca, pero lo que puede ser medio loco, es que yo tenía un plan de visita familiar, en Semana Santa yo agarraba mi mochila y mi guitarra y con escaso dinero me iba donde la gente que le gustaba la música y me ponía a cantar y a tocar, así caía en simpatía y allí me daban de comer y donde dormir.

¿En qué situación estaría usted dispuesto a mentir?

Para hacer el bien. Hay gente que cree que la verdad es buena y la mentira es mala, no siempre es cierto, lo importante es la intención, si hay que proteger a alguien, si hay que hacer el bien, se puede mentir, no es problema.

¿Qué es lo más satisfactorio de esta profesión?

Saber que hay muchos especialistas que estuvieron bajo mi tutela y que hoy están trabajando en muchos lados, es una experiencia bonita y es sumamente agradable ver cómo la gente que uno está formando tiene éxito.