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Eructar mediante la emisión por la boca de aire o gases que provienen del estómago, es la solución más rápida para acabar con esa desagradable sensación de llenura o hinchazón que se conoce como distensión abdominal. Y aunque no está bien visto socialmente, sí, es normal tener este tipo de gases, pero ¿es malo contenerlos? ¿Por qué se producen realmente?

Según datos del Colegio Americano de Gastroenterología, en la población general hasta un 7% de personas padece de eructos excesivos o molestos, y un 11% afirma sentir distensión abdominal con frecuencia. Las personas sanas expelen gases (flatos) diez veces al día de media, aunque expeler gases hasta 20 veces diarias todavía se consideraría normal.

Así, existen muchos factores por los que se tienen este tipo de gases: la cantidad de aire tragado, la eficacia del tracto gastrointestinal para movilizar y expeler el aire o gases, y la cantidad de gases producida por las bacterias que habitan en el colon y actúan sobre los alimentos no digeridos por completo. Además, cada persona es diferente en cuanto a su sensibilidad o tolerancia a cantidades normales de gas retenido, o al paso por el intestino de cantidades normales de flatos.

Sobre si conviene o no retenerlos, estos no producirán ninguna lesión, aunque pueden llegar a ser molestos por producir sensación de distensión en el abdomen. Por fortuna, existen algunos medicamentos de venta bajo receta médica que a propósito, inhiben las enzimas digestivas (la acarbosa, por ejemplo) y otros que contienen azúcares no digeribles (lactulosa y sorbitol), a fin de cumplir con su cometido.