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En nuestro desarrollo personal, a manera de reflexión, la vida nos enseña cómo podemos aprender de nuestros aciertos y errores, sin embargo no todas las personas se abren a la oportunidad de mejorar en sus fallas. Un punto en el que todos coinciden es en admitir lo difícil que puede ser cambiar, ya sea de hábitos, conductas, propósitos, estilo de vida y otros campos; según manifiesta la psicóloga Luisa Amanda Martínez.

Para comprender este tema, la psicóloga expone que ser la mejor versión de sí misma consiste en mantenerse en forma, que es lo que la hace sentir plena y feliz con los resultados por los que ha trabajado hace algún tiempo, señala que el camino para sentirse satisfecho con uno mismo se traza en la medida en que se persevere por el cambio, y qué tanto empeño se demuestre por el objetivo deseado. Una parte importante de este cambio, aconseja Martínez, es reconocer los cambios para sí mismo, sin esperar convertirse en la copia de alguien más. 

Motivación personal

“A veces es bueno decir: si ella pudo, yo también puedo lograrlo, pero será conforme a mis posibilidades y a mi ritmo, siempre tratando de no desfallecer en el intento”, expresa la especialista. En caso contrario ejemplifica: “si mi objetivo es ser el modelo de una persona, en especial que yo admire, siempre voy a obtener insatisfacción porque nunca lo conseguiré, simplemente porque todos somos diferentes. Pero si mi objetivo es ser mi mejor versión obtendré una gran satisfacción, porque me estaré rigiendo a mis resultados, a mis cambios”, explica.

Las personas no deben compararse con nadie, ni deben intentar ser alguien que no son, eso es parte de luchar cada día por ser la mejor versión de uno mismo. Hay una gran diferencia entre el querer “ser” como alguien, y el “seguir” a ese alguien. Admirar algo en especial de una persona nos motiva a cambiar, eso está bien, se le puede adoptar algunas virtudes, pero nunca imitar en exceso, porque nuestra autenticidad siempre debe sobresalir, es lo que nos debe identificar. 

Otra orientación que brinda la experta es a descubrir nuestros valores, profundizar en las fortalezas y experimentar al máximo todas nuestras cualidades. Asimismo, destaca que no se puede ser feliz todo el tiempo, porque la vida se trata de subidas y caídas, que el sentido de todo esto es disfrutar cuando se pueda y aprender de lo que creamos pertinente para nuestro crecimiento.

Para identificar

A veces no estamos felices con algunas de las cosas que hacemos. Normalmente, son altibajos que nos dan una señal de alerta, por supuesto, indican que hay algo que  nos está haciendo infelices, pero no es un todo. Es tan solo la oportunidad de mejorar, que está ahí esperando por nuevas acciones. 

La constante sensación de frustración que acompaña tus días y tus noches,  se traduce en incapacidad de poder apagar tu cerebro para dormir y dejar de pensar en cómo solucionar, cambiar o mejorar eso que no te gusta.

Cuando finaliza un día y no te sentís bien con vos misma porque tuviste que poner a un lado lo que considerabas correcto y hacer aquello que te delegaron o por lo que te presionaron.

Cuando no te sintás apasionado por crear, por aportar nuevas ideas, por sumar y sorprender con tu genialidad o creatividad a tu entorno.

La falta de suspiros positivos. Uno suspira cuando se siente en paz, cuando está agradecido, cuando se siente satisfecho. Aunque también se suspira por estrés. Altos niveles de estrés son sinónimo de que no sos feliz totalmente.

Cuando las relaciones interpersonales con tus cercanos se vuelven difíciles o problemáticas. Una persona feliz promueve la paz, la amabilidad, el entendimiento y evita las discusiones.