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¿Cuáles son las trampas del amor? ¿Por qué fallan nuestras relaciones? ¿Es el amor tan complicado? ¿Por qué es difícil obtener, mantener y sostener una relación de pareja?

Iñaki Piñuel, doctor en psicología, psicoterapeuta, investigador y divulgador, lleva treinta años trabajando con víctimas de acoso, mobbing, bullying y de relaciones con psicópatas integrados.

Su último libro, “Las 5 trampas del amor. Por qué fracasan las relaciones y cómo evitarlo”, (Ed. La esfera de los libros), dedicado a sus alumnos de la Universidad de Alcalá, es una guía para sobrevivir a las crisis de parejas recurrentes.

Piñuel explica por qué ciertas relaciones fracasan y ofrece salidas al entrampamiento amoroso.

“Aquellos que pretenden estar enamorados de por vida se lo tienen que replantear porque biológica y neurológicamente es imposible. El enamoramiento no dura más de 18 meses”.

Las salidas a las trampas del amor están descritas sobre la base de “uno de los descubrimientos más modernos”, dice este autor.  Se trata del funcionamiento de las neuronas espejo, investigado por antropólogo francés René Girard (1923-2015).

Las neuronas espejo son las que “garantizan que, sin darnos cuenta, tendamos a imitar los deseos de los demás”. Esto genera interferencias en materia amorosa “muy interesantes científicamente pero muy dolorosas humanamente”, sostiene Piñuel.

El funcionamiento de una parte de nuestro cerebro denominado “tercer cerebro“, cerebro mimético o sistema espejo, será el que nos lleve a imitar y aprender conductas por imitación.

Comportamientos como que te acaben gustando las mismas personas que a tus mejores amigos (es decir, sus modelos miméticos), los cuales condenan a los triángulos amorosos, responden a estas dinámicas imitativas de las que habla Piñuel.

Vivir la experiencia del amor desde un cerebro emocional “nos encadenará al más absoluto fracaso e infelicidad”, advierte.

Las 5 trampas del amor, adiós al mito del amor romántico

Las 5 trampas del amor se corresponden con los cinco grandes problemas que llevan y abocan a las relaciones humanas “a terminar con un enorme sufrimiento para ambas partes”.

Triángulos de amor, amores imposibles o prohibidos… Los patrones que a continuación se mencionan abundan en la literatura universal.

De Don Juan o Mesalina, el Otelo de Shakespeare, o el eterno marido de Dostoievski. Todos ellos con el amor como el mayor de los sufrimientos pasionales por bandera.

Primera trampa: El robanovias o la robamaridos

Estar bajo esta trampa implica que a la víctima le resulten irresistiblemente atractivas las parejas de sus amigos más cercanos. En realidad, quien ha caído en este entrampamiento amoroso no se siente verdaderamente enamorado, sino que está bajo el efecto mimético de copiar lo que otro ha deseado primero.

Segunda trampa: El curioso impertinente o eterno marido

Consiste en el deseo de ser deseado por los demás. Para ello, sus relaciones deben provocar la envidia de los demás, para lo cual procurarán airear lo maravillosas y perfectas que son sus parejas. El problema surge cuando aparece un elevado número de contrincantes y surgen los celos que ellos mismos se han encargado de generar.

Tercera trampa: La misión imposible, donjuanes y mesalinas

Quien se siente aquejado por esta trampa, se verá incentivado por aquella persona que más se le resista y se le muestre más imposible, lejana o inalcanzable. Sin embargo, acabarán destruyéndose puesto que necesitarán ir incrementando el nivel de exigencia para reforzar su autoestima.

Cuarta trampa: La coqueta o el chico malo (bad boy)

En este caso la trampa radica en que la víctima se siente atraída por aquellas personas que se presentan distantes y lejanas. Esas personas, conocedoras del mecanismo mimético, tenderán a “desearse a sí mismos de un modo intenso y exclusivo” para inducir en el otro la imitación. Se activará la copia de ese deseo por parte de la víctima.

Quinta trampa: El pagafantas o mártir del amor

Esta trampa radica en confundir ser “necesitado” por la pareja con ser “amado” por ella. La víctima, ingenua y bonachona, será usada por el otro como un mero objeto destinado a su egoísta servicio. El pagafantas terminará por autoanularse en su labor de dedicación y servicio hacia su pareja porque “necesita que le necesite”.