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El tiempo, muchas veces, se convierte en la excusa perfecta para llevar una vida sedentaria, lejos de  un estado físico saludable. Sin embargo, está más que demostrado que la falta de voluntad es en realidad el enemigo número uno de nuestro cuerpo.

Reaccionar hasta que el cuerpo dice basta puede ser muy arriesgado, y si a la falta de ejercicios le sumamos  una mala alimentación, estaríamos hablando de una actitud temeraria al mejor estilo kamikaze. 

 Algunos ejecutivos de salud y nutrición de Herbalife nos brindan algunas apreciaciones para reflexionar sobre los beneficios de mantenernos en movimiento.

El  doctor John Agwunobi brinda tres consejos sencillos al respecto: lograr y mantener un peso saludable, lo que va más allá de bajar de peso, y luego empezar a comer sin control. Asimismo, recomienda comer sano (incluir en la dieta frutas, verduras, granos enteros y lácteos bajos en grasa), y mantenerse activo: realizar al menos 30 minutos de ejercicios moderados al día. 

Según los Centros para el Control de Enfermedades (CDC), por sus siglas en inglés), existen beneficios importantes para la salud si se logra un buen peso, incluyendo menor presión arterial, menor colesterol y niveles más bajos de azúcar en la sangre. Con un peso saludable, las personas informaron mejoras en sus niveles de energía, movimiento físico, estado de ánimo en general y autoconfianza. Una dieta saludable consiste en mantener un equilibrio adecuado entre macronutrientes (como proteína, grasa y carbohidratos) con vitaminas y minerales. La proteína de carnes magras, nueces y vegetales es especialmente importante para el control de peso. 

Alimentación

“Existe evidencia de que el aumento moderado en la proporción de proteína en la dieta, mientras se controla el consumo total de calorías, podría mejorar la composición corporal, facilitar la pérdida y mejorar el mantenimiento del control de peso”, asegura David Heber. 

“Una dieta saludable para el corazón es aquella que tiene una variedad de alimentos buenos, incluyendo proteínas magras, suficientes frutas y verduras, cantidades adecuadas de fibra y cantidades modestas de azúcar, sal y grasa saturadas”, agrega Susan  Bowerman.

En cuanto a la actividad física, Samantha Clayton aconseja que ejercitar un poco cada día es una gran manera para mejorar la salud cardíaca. 

“Siempre es mejor realizar algo de ejercicio en vez de nada de ejercicio”, dice Clayton. “Cuando te sientes atareado y estresado, comprométete a tener 10 minutos, aunque no puedas encontrar más tiempo para una sesión de ejercicios. Una grandiosa manera para realmente beneficiarte de una sesión corta es enfocarte en un área específica del cuerpo o un elemento de condición física, tal como ejercicios de fuerza, cardio o flexibilidad”, concluye Clayton.

El ejercicio regular puede ayudarte para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, de diabetes tipo 2 y síndrome metabólico y de algunos tipos de cáncer, así como también fortalecer los músculos y huesos, mejorar la salud mental y el estado de ánimo, mejorar la habilidad para realizar actividades diarias y prevenir caídas, en el caso de adultos mayores, y aumentar la oportunidad para prolongar más la vida.

Beneficios del ejercicio

Biológicos
Mejora la forma y resistencia física.
Regula las cifras de presión arterial.
Incrementa o mantiene la densidad ósea.
Mejora la resistencia a la insulina.
Ayuda a mantener el peso corporal.
Aumenta el tono y la fuerza muscular.
Mejora la flexibilidad y la movilidad de las articulaciones.
Reduce la sensación de fatiga.

Psicológicos

Aumenta la autoestima.
Mejora la autoimagen.
Reduce el aislamiento social.
Rebaja la tensión y el estrés.
Reduce el nivel de depresión.
Ayuda a relajarte.
Aumenta el estado de alerta.
Disminuye el número de accidentes laborales.
Menor grado de agresividad, ira, angustia...
Incrementa el bienestar general.