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En general, cualquier persona puede verse beneficiada de las bondades que aporta el recibir un masaje o darse un automasaje, aunque en especial aquellas personas que entrenan a diario por su cuenta en casa o que acuden a un gimnasio. Aparte de cuidar su alimentación, también deben priorizar la condición o el estado saludable de sus músculos, mismos que requieren de la estimulación del flujo sanguíneo que se logra a través de los masajes, según Lilliam Pérez, consejera en nutrición y especialista en masajes terapéuticos.

“Los masajes ayudan específicamente a relajar y desinflamar los músculos, siendo lo más importante que estos inducen en la persona una estimulación a nivel celular, de ahí que los masajes se recomienden para después de los entrenamientos”, indica Pérez. “Si el masaje se recibe antes de entrenar, el mismo causa sueño en la persona. Así que lo mejor es dejarlo para después, para que así el deportista pueda descansar o bien regresar a una rutina que no sea tan agresiva”.

En cuanto a la frecuencia para realizar o recibir los masajes, la especialista aconseja que sean tres veces por semana, mínimo una vez a la semana. De acuerdo con la terapeuta, lo ideal es recibir el masaje en el cuerpo completo, ya que todos nuestros músculos y arterias están conectados. En este caso, será suficiente pedir a alguien de confianza que nos haga un masaje en los músculos que tienen dolor, y si no podemos encontrar a alguien que nos ayude con el masaje, entonces lo más conveniente sería asistir a algún centro de terapias complementarias por lo menos dos veces en el mes. 

Pérez menciona que tenemos en nuestro cuerpo zonas reflejas, como las orejas, manos, la cabeza y los pies. Dependiendo de la parte de nuestro cuerpo que hayamos trabajado en el entrenamiento, el masaje irá enfocado en esa zona, aunque siempre se deberá estimular todo el cuerpo. Realizarse masajes no supone ningún daño, la única contraindicación es hacerlos en una persona enferma con cáncer.

Alternativas

Mayormente, las personas realizan una fricción o frotan el cuerpo usando aceites; otra técnica es hacer una presión directa en la que incluso no es necesario que la persona se quite la ropa, porque se hace presión en puntos específicos que tienen efectos sobre el cuerpo. También los estiramientos muchas veces son parte del masaje; se debe estirar brazos, piernas, torso y cuello, a fin de estimular los músculos. Si la persona acude a un centro especializado en masajes, podrá encontrar más alternativas: masaje craneofacial, el cual trabaja toda el área de la cabeza, la cara y el cuello; y la reflexología podal, que es un masaje que se concentra directamente en los pies. Los ejercicios que implican levantar cierto peso predisponen a una persona a realizarse un masaje, sobre todo cuando hay un esfuerzo extra en la espalda.

En cuanto a los automasajes, la fisioterapeuta reconoce que son las pocas personas que pueden realizarse los masajes solos. Por eso recomienda los masajes a nivel craneofacial que se realizan en puntos específicos de la cara y en el que se debe tomar como referencia las cejas, la boca y toda la parte de cráneo, simulando que como que nos estamos lavando el cabello (dar masajes circulares).

El simple contacto y las técnicas que se van utilizando en el masaje, ayudan a relajar física y mentalmente a la persona que lo recibe, ocurre un intercambio de energía, y si el terapeuta está bien preparado puede incluso hacer limpieza a nivel energético y energizar al paciente positivamente.

Tips

1 Si tus músculos se encuentran adoloridos después de haber corrido, hacer una caminata ligera los ayuda a recuperarse.

2 Las caminatas livianas y los ejercicios ligeros de cardio que se hacen por un tiempo menor de 30 minutos, ayudan a aliviar el dolor muscular de la parte inferior del cuerpo.

3 Los ejercicios que solo usan el peso corporal como las flexiones de brazos, los remos con peso corporal y el yoga ayudan a reducir las dolencias musculares en la parte superior del cuerpo