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En una reunión entre amigas, doña Socorro manifestó que no podía hacer esfuerzos porque sentía un peso en el vientre y que también estaba teniendo problemas para controlar la orina. Sus amigas le aconsejaron que fuera al médico y cuando lo hizo le diagnosticaron cistoceles nivel 3, que es la salida de la vejiga por la cavidad vaginal.

El ginecobstetra Alejandro Pérez Fabri, de la clínica Saint Dominic, explica que “la vejiga desciende por varias razones; una de ellas es la pérdida de la fuerza de los músculos pélvicos por múltiples partos o por la edad. Además señala que esta caída del suelo pélvico afecta a la mitad de mujeres mayores de 50 años”.      

Por otro lado, el especialista comparte que diversas circunstancias que afectan a la mujer llevan al prolapso de la vejiga.

“Múltiples partos o un parto de bebé macrosómico, es decir aquellos que pesan más de 10 libras, o un parto prolongado que demora más de 14 horas, cualquiera de ellos puede debilitar los músculos pélvicos. Si existe predisposición familiar, también se puede producir. Aguantar las ganas de orinar hace que se sobredistienda la capacidad de la vejiga y durante los últimos tres meses del embarazo el bebé está comprimiendo la vejiga; también la dañan la obesidad y el estreñimiento”, señala entre los factores que conllevan a esta condición.

¿Cuáles son los síntomas de la caída del suelo pélvico?                       

La mujer experimenta una sensación de peso  en el vientre acompañada o no de salida de orina al reír, toser o estornudar. Si el tejido vaginal está fuerte y bien humectado con músculos pélvicos fortalecidos, hay mejor pronóstico.

¿Qué tratamientos indican contra la caída del suelo pélvico?                        

La propia paciente debe hacer ejercicios de Kegel, que es contraer el esfínter uretral  cerrando y abriendo la salida de orina. Estos ejercicios lo puede hacer de 20 a 40 veces al día. En casos mayores se amerita cirugía y la colocación de malla para corregir la caída de la vejiga, pues con el paso de los años se puede salir  el cuello del útero o la matriz.

Hacer pesas o cargar objetos pesados, como canastos, hace que haya mayor riesgo de vejiga caída y existe la vejiga neurogénica que requiere tratamiento con medicamentos y no amerita  cirugía. La cirugía de elección es la colporrafia anterior más colocación de malla. 
 

¿Es riesgosa la cirugía?

Toda cirugía tiene riesgos de hemorragia, infección, trombosis y anestesia, las cuales pueden reducirse con precauciones preoperatorias. 

Después de la cirugía, vuelve a la normalidad en un 90%  de los casos el piso o suelo pélvico y se indican ejercicios moderados, como colocarse un almohadón entre las piernas y abrir y cerrarlas.                        

Otra forma es caminar con un almohadón unos 15 minutos por día. Si no hay ejercicios de Kegel, después de la operación puede caerse el suelo pélvico de nuevo en diez años.             Con la malla este problema se corrige por más tiempo, cuando hay caída total o cistocele 3 y salida de orina constante.