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A sus 17 años Arlen Duarte dejó su natal Boaco para hacer el examen de admisión de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, en Managua, donde clasificó para la carrera que desde niña había soñado: Medicina.

Como buena estudiante que era, durante un quinquenio hizo su mayor esfuerzo estudiando hasta que egresó con su título de médico general, primera etapa en sus objetivos como profesional de la salud.

Arlen Milagros Duarte Artola solo tenía 23 años cuando la tómbola decidió el lugar donde le tocaría hacer su servicio social, tocándole Bilwi (Región Autónoma del Caribe Norte), donde después de un año de servicio se quedó otros cuatro años trabajando en una clínica privada, para una organización que atendía pacientes con VIH u otros con sida.

Pero la doctora Duarte Artola no quiso quedarse solo como médico general, sino que  aplicó para la especialidad de otorrinolaringología  en el hospital escuela Antonio Lenín Fonseca, donde se graduó  como especialista, fungiendo  como tal en el Hospital Militar Alejandro Dávila Bolaños,  donde actualmente brinda sus servicios profesionales por la mañana y por la tarde en una clínica privada.  Además, hizo un posgrado sobre docencia médica hospitalaria en Nicaragua y una pasantía en audiología infantil en Italia. 

¿Qué tipo de atención brinda usted aquí?

A veces la gente piensa que los otorrino solo vemos la parte del oído, pero en realidad vemos muchas patologías, no solo las infecciones del oído, sino también todo lo que es diagnóstico y tratamiento de la sordera, ya sea de los niños o adultos. Vemos en la parte nasal desde las fracturas hasta los traumas, cuerpos extraños, rinitis, sinusitis, con todas las complicaciones que estos puedan conllevar, y a nivel  de la garganta vemos  patologías como tumores de la base de la lengua, paladar y laringe, las cuerdas vocales, estructuras que forman la laringe, trastornos de deglución, de voz y del lenguaje, entre otros.

¿Cuáles son las patologías del oído más comunes?

Lo más común son las infecciones, porque aquí tenemos malos hábitos: estarnos tocando con hisopos, rascarnos con una llave que anda contaminada, con una traba que encontramos en cualquier lado y lo segundo son las pérdidas auditivas, ya que a veces depende de la edad,  o del tipo de trabajo, porque si se trabaja  en un ambiente de ruido, esa persona va a perder más rápido su audición, y en tercer lugar estarían los cuerpos extraños, que son comunes en los niños como en adultos, se rascan con algo que se quebró, los niños se meten de todo en los oídos, frijoles, juguetes  pequeños, plastilina, restos de crayola, semillas, etc.

¿Como afecta al oído el uso de los audífonos? 

El país ya tiene una alta contaminación ambiental, porque aquí nadie regula lo del ruido del ambiente, cualquiera pone cualquier empresa en cualquier lado o cualquier discomóvil en cualquier barrio sin importar que haya casas en los alrededores, cuando los jóvenes utilizan los auriculares a un volumen alto, están dañando las células auditivas, por ende, van a ser sordos a más tempana edad. 

¿Qué aconseja para prevenir esos daños?

Primero evitar el uso de los audífonos a un volumen elevado, lo mejor sería no utilizarlos, pero si los van a usar que sea por un periodo no mayor de 60 minutos y a un volumen medio a bajo. Otra cosa importante es evitar los ruidos fuertes, como por ejemplo de las discotecas, fiestas, iglesias, donde se tiene que sentar alejado de los parlantes, y en el trabajo si hay mucho ruido, la empresa está obligada a proveer al trabajador protección auditiva como tapones auditivos, casco, orejera, etc., pero eso es relacionado a la parte laboral. También no automedicarse con medicamentos ototóxicos como  diclofenac, porque el uso abusivo puede perjudicar.

¿Qué es lo que más le satisface de su profesión?

Que la gente salga satisfecha después de una atención, que la gente haya aclarado todas sus dudas, que no sienta que llegó a la consulta y se fue con vacíos, que pregunte  todo lo que tenga que preguntar, que sienta que se le atiende con calidez, que no fue una consulta robótica, sino que cada paciente merece su tiempo de atención.