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¿Qué es la procrastinación?

Todo esto provoca en el procrastinador una sensación de caos o desconcierto

Ánimo. La magia de hacer las cosas cuando son necesarias está en la constancia y en saber organizar nuestro tiempo.

Si alguna vez has retrasado una cita con el dentista, o has pospuesto para el próximo mes el propósito de ingresar al gimnasio, y quizá nunca encontrás el momento de arreglar ese grifo que gotea, no sos el único. Aplazar los asuntos pendientes, o dejar para mañana lo que podrías hacer hoy, es una costumbre muy humana conocida como “procrastinación”, y es muy habitual a pesar de que tiene un costo elevado, ya que los retrasos evitables generan pérdidas de productividad, además de causar estragos emocionales, principalmente afectando el autoestima. Científicos de la Universidad de Constanza (Alemania) han estudiado a fondo la procrastinación y han llegado a la conclusión de que las personas se comportan así porque creen que el día de mañana será más adecuado para poner en práctica lo planeado. 

Fórmula

Por su parte, Piers Steel, investigador de la Universidad de Calgary ha desarrollado una fórmula (bautizada como teoría de la motivación temporal, que según él explica, la procrastinación = EV/ID.

U es la Utilidad de la tarea una vez realizada, y su valor es proporcional al producto de las Expectativas (E) por el valor que le concedemos a terminar el trabajo (V), e inversamente proporcional a la inmediatez (I) y a la sensibilidad de cada persona a los retrasos (D). Es decir, que según esta fórmula, las tareas que queremos que se lleven a cabo mejor y a las que más importancia otorgamos son las que más frecuentemente demoramos. Más que pereza, dice Steel, lo que hay detrás de la procrastinación es un exceso de perfeccionismo. 

El término  procrastinación se aplica en sicología para definir la sensación de ansiedad generada ante una tarea pendiente. Es un trastorno del comportamiento que a todos nos afecta en mayor o menor medida en algún momento de nuestra vida, y que en términos más populares le solemos llamar “pereza”. Ocasionalmente es algo normal sufrir procrastinación, pero las personas especialistas en postergar son aquellas que se comportan así de manera continua. En realidad la procrastinación es un problema de mala regulación e inadecuada  organización del tiempo. Quien pospone o procrastina lo que está realizando, en el fondo es una conducta claramente evasiva.

Las situaciones de la vida que habitualmente procrastinamos todos en algún momento son:

Las tareas del día a día: ir a comprar, limpiar la casa, planchar, hacer las maletas para un viaje, ir al médico, cortarnos el pelo, etc.

El cuidado personal: los típicos propósitos de cada año nuevo como dejar de fumar, hacer más ejercicio, hacer dieta, realizar mayor formación para mejorar en el trabajo, etc.

Los compromisos con los demás: no resolvemos conflictos de pareja, dejamos para el último día preparar una fiesta de aniversario, aplazamos el hecho de dedicarle más tiempo personal a nuestros hijos. En el trabajo procrastinamos cuando no nos preparamos para una reunión o dejamos las tareas para el último momento.

Todo esto provoca en el procrastinador una sensación de caos o desconcierto, de no poder llegar a todo y de frustración, debido a la acumulación de tareas pendientes. También produce sentimientos de insatisfacción, inseguridad, inferioridad y estancamiento. Como consecuencia, además, se termina perdiendo la confianza y el respeto de los demás.

Como casi todo en esta vida, la mente juega un papel crucial en el desempeño y alcance de nuestro verdadero potencial. Gracias a la mente logramos o dejamos de lograr nuestros sueños y deseos. Si no fuese por nuestra predisposición (ya sea positiva o negativa) sería muy fácil decir que el éxito consiste simplemente en tomar acción.

El refrán dice: “no dejés para mañana lo que podés hacer hoy”, sin embargo vos sabés que no es cosa sencilla, más aún cuando las distracciones están a la orden del día, es por eso que con los siguientes consejos podés combatir la procrastinación.

1 Conocete 

Lo primero que hay que hacer es analizar la situación. Reflexioná acerca de cómo la procrastinación está afectando tu productividad y cómo esto puede afectar negativamente el desempeño de tus actividades diarias. Es conveniente que identifiqués los hábitos que pueden estar provocándola y tratar de evitarlos al máximo.

2 Gestioná de manera efectiva tu tiempo

En ocasiones, la cantidad de trabajo que tenemos por realizar llega a ser abrumadora. Dividir una tarea compleja en varias más sencillas puede ser una manera muy efectiva de sobrellevar la carga de trabajo. Creá una línea del tiempo y asigná tiempos específicos y fechas límite a cada pequeña tarea.

3 Cambiá de perspectiva

Reflexionar sobre los dos puntos anteriores puede lograr que cambies tu perspectiva acerca de lo que es verdaderamente importante para ti en este preciso momento. Tratá de pensar en qué es lo que te apasiona hacer, cómo podés alcanzar tus objetivos y concentrate en ello. Quizás, al final te darás cuenta que pasarte todo el día viendo videos de gatitos no es la solución a tus problemas y que ya es tiempo de ponerte a trabajar en la cantidad de papeles sobre tu escritorio.

4 Compromiso

Crear una lista de tareas y asignarles tiempos no basta para lidiar con la procrastinación. No perdás el tiempo pensando en que son demasiado complicadas o aburridas y simplemente ponete a hacerlas, a nadie le beneficiará más que a vos.

5 Trabajá en ambientes productivos

 Nuestro ambiente de trabajo influye en nuestra productividad. Procurá que tu oficina tenga una buena iluminación y que los elementos en ella, una planta sobre el escritorio por ejemplo, te ayuden a crear un ambiente inspirador. Evitá aquellos que puedan distraerte de tus actividades diarias o que influyan de manera negativa en tu estado de ánimo.