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Vuelta al trabajo: el duro regreso a la realidad o ¿no?

Es fundamental preguntarse para qué trabajamos.

Propósitos. El regreso a la realidad laboral puede resultar menos duro de lo que te imaginás, si sos capaz de revertir tus pensamientos negativos.

Conseguir que la vuelta al trabajo no suponga un “trauma” es sencillamente una cuestión de actitud y de conectar con tus emociones y pensamientos. La sicóloga Noemí Mateos, miembro de la Asociación Española de Coaching, manifiesta algunas claves para afrontar el regreso, y avisa: “Somos responsables de elegir nuestro estado interno y la forma en la que interpretamos lo que sucede”. De igual forma dice que “también influye mucho el conocimiento de uno mismo, saber de verdad lo que nos interesa y nos gusta, y la mejor receta para no sufrir es darse cuenta de lo que está en tus manos para poder cambiar la situación o no”. Para Mateos es fundamental preguntarse para qué trabajamos.

En su opinión, la vuelta al trabajo suele provocar tristeza porque socialmente hay una concepción negativa: “En lugar de valorarlo como una oportunidad de desarrollarte tanto profesional como personalmente, se trata de reflexionar sobre lo que se piensa acerca del mismo”. A continuación, te compartimos algunas de las claves que propone la sicóloga para hacer el regreso más llevadero.

Empezá por tu cuerpo

A juicio de la experta, empezar por el cuerpo es lo más sencillo, porque los efectos positivos de realizar ejercicios físicos y de cuidar tu alimentación los vas a notar de inmediato. “Cuando se hace ejercicio físico, el cuerpo libera endorfinas y serotonina al instante, ayudándote a regular el sueño y el apetito así como tu estado de ánimo. Neurotransmisores que además de proporcionarte placer y eliminar toxinas, refuerzan tu autoestima”. Anima asimismo a llevar una dieta saludable, dejando al lado los excesos en la alimentación para eliminar las toxinas acumuladas, y a recuperar poco a poco tu actividad física practicando un deporte.

Seguí con tus emociones

“Llega el momento de deshacer la maleta y… ¡qué pena!, ¡se acabó lo bueno!, pensamientos de este tipo o similares pueden hacer su aparición por tu cabeza provocándote, por ejemplo, una emoción como la tristeza y que por lo tanto la calidad de lo que hagás no sea la que desearías”. El estado mental, señala Noemí Mateos, se compone de lo que pensás y de lo que sentís. Desde su perspectiva, siempre es buen momento para escuchar a tu cuerpo y darle “lo que se merece”, ahora más que nunca tras la pausa de las vacaciones tiene muchos mensajes para vos y toca “mimarse”. Así que propone dialogar con el cuerpo y hacerle las siguientes preguntas: ¿Qué me dice mi cuerpo? ¿Qué necesita en este momento? ¿Cómo voy a satisfacerlo?

Escucharse de forma activa

Si sentís tristeza o ansiedad, solo con pensar en volver a tu trabajo y retomar tus obligaciones “es el momento de pararte a reflexionar lo que tu emoción te tiene que contar y a partir de ahí actuar”. A su juicio, agradecer el tiempo de vacaciones y valorar lo que has vivido “te ayuda a centrar tu foco de atención en el momento presente reequilibrando tu estado mental, tomando consciencia de que la tristeza vive en el pasado y la ansiedad en el futuro y que son emociones fruto de los pensamientos que elegís en el momento presente”. Además sostiene que cuando sabes quién sos y te conocés, mayor es tu consciencia sobre lo que te gusta hacer y lo que no.

Alcanzar los objetivos deseados

En este apartado la sicóloga propone definir los objetivos profesionales de forma retadora respondiéndote a las siguientes preguntas: ¿Qué me aportará lograrlo? ¿Qué está en mis manos hacer para conseguirlo? ¿En qué plazo lo quiero? “Pasar de tener en la mente una preocupación a un reto bien definido, es vital para recuperar el equilibrio mental en el trabajo. Los retos te motivan a pasar a la acción con la responsabilidad puesta en ti mismo y en lo que está en tu mano para lograrlo”. Concluye Noemí Mateos que lo más importante de todo es tener un rato de vacaciones todos los días: “hacer un hueco en la agenda al placer, al disfrute y en definitiva a ti mismo teniendo en cuenta tus necesidades y deseos a diario y no solo en vacaciones”.